Devocional diario

6 de enero

Elohim (Dios) no busca perfectos

Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.
Mathyahu (Mateo) 1:5

Un detalle poco común de esta genealogía es que menciona mujeres. Lo habitual era nombrar al padre y al hijo mayor, y no por desprecio: el primogénito heredaba el nombre del padre junto con la autoridad, y el registro seguía esa línea. Que Mathyahu (Mateo) nombre a Tamar, a Rahab, a Rut, a la mujer de Urías y a Miryam (María) es entonces una decisión deliberada, no un descuido.

Y no son historias de vitrina. Tamar se hizo pasar por prostituta para tener un hijo del linaje de Judá, su suegro. Rahab hospedó a los espías en Jericó y muy probablemente tenía una casa de prostitución, algo común en las casas de hospedaje. Rut era moabita, de un pueblo que no debía ser aceptado en la congregación de Israel por haber sido piedra de tropiezo en el camino a la Tierra Prometida. Betsabé era casada cuando tuvo un amorío con el rey David. Al nombrarlas, Mathyahu (Mateo) trae a la memoria justo lo que muchos preferirían olvidar.

Probablemente quiere mostrar que la familia de Yahshúa (Jesús) no era perfecta. En realidad no hay linaje humano que lo sea. La Biblia no fabrica fantasías ni retoca a sus protagonistas: presenta al ser humano como es, con sus bondades y también con sus debilidades, y deja que el lector saque la cuenta.

La lección te alcanza hoy, y es de las más alentadoras que hay: no necesitás un historial familiar limpio, ni una infancia ordenada, ni un pasado presentable para que Elohim (Dios) te considere. Necesitás voluntad de ser usado y humildad para someterte a lo que Él disponga, como la tuvo Rut siendo extranjera. Él no busca gente perfecta, sino perfeccionable.

Este devocional sale deMateo 1