Devocional diario

6 de octubre

El que dijo no y fue

Pero, ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue.
Mathyahu (Mateo) 21:28-30

Yahshúa (Jesús) contó una historia corta. Un hombre tenía dos hijos y a los dos les pidió lo mismo: ir a trabajar en la viña, ese día. El primero contestó «no quiero», y después, arrepentido, fue. El segundo contestó «sí, señor, voy», y no fue. Entonces preguntó a la audiencia cuál de los dos hizo la voluntad del padre, y ellos mismos respondieron: el primero.

Con esa respuesta en la mano, Yahshúa (Jesús) les dijo que los publicanos y las rameras iban delante de ellos al reino de YAHWEH (Jehová), porque a Yojanan (Juan) le creyeron los que tenían la vida desarmada, y los que la tenían en orden ni se arrepintieron después de verlo. Como dijo Yeshayah (Isaías) 29:13, con los labios lo honran pero el corazón está lejos de Él: dicen y no hacen.

No leas la parábola buscando a quién le toca. Los dos hijos viven en la misma casa, y los dos viven adentro de cada uno de nosotros. El «sí, señor» sale fácil: cuando te piden algo en la congregación, cuando tu esposa te pide una conversación, cuando te propusiste orar por alguien. Decir sí cuesta cinco segundos; ir cuesta la tarde. Y el que dijo sí queda tranquilo, porque en su cabeza ya quedó anotado como alguien que colabora. Es la trampa más limpia que hay: sentirse obediente sin haberse movido.

La buena noticia es la del primer hijo: se puede llegar tarde y aun así llegar. Si hay un «sí» que dijiste y no cumpliste, hoy no lo vuelvas a prometer. Andá y hacelo, aunque sea en la versión más chica. El padre de la historia no se quedó con la respuesta: se quedó con el trabajo hecho.

Este devocional sale deMateo 21