Devocional diario

6 de febrero

Tu palabra vale más que el dinero

De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.
Mishlei (Proverbios) 22:1

El estudio es tajante: tu palabra y tus promesas tienen que cumplirse a cabalidad. Y da el caso incómodo, no el fácil: cumplirás tus contratos aun si eso representa una pérdida de dinero, porque por encima del beneficio monetario están el buen nombre y la reputación de tu negocio. Para respaldarlo trae al rey Salomón, que lo decía con una comparación de mercado: el buen nombre pesa más que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.

Notá que Salomón no desprecia la plata; la usa como unidad de medida. Está diciendo que hay un activo que cotiza más alto, y que ese activo es tu nombre. Visto así, un contrato cumplido a pérdida no es un mal negocio: es una compra. Estás pagando con dinero algo que no se consigue con dinero, y que además tarda años en construirse y se puede perder en una tarde. Salomón sabía de qué hablaba: manejaba reinos, tratados y comercio, y aun así puso la reputación por encima del metal.

Esto se juega en cosas chicas y casi siempre a solas. Presupuestaste mal y el trabajo te va a costar más de lo que cobraste. El cliente no se enteraría si entregás un poco menos de lo prometido. Aparece la tentación de renegociar lo que ya estaba cerrado, o de estirar el plazo «una semanita». Ahí, en esa decisión sin testigos, se construye o se gasta la reputación que después vas a necesitar.

Revisá hoy si tenés un compromiso abierto que estás estirando porque te salió caro. Cumplilo en el plazo que diste y asumí la diferencia. Eso, y no lo que digas de vos mismo, es tu buen nombre.

Este devocional sale deClaves para el empresario de fe · Parte II