Devocional diario
6 de marzo
Limpio por dentro, no por fuera
Dichosos…los de limpio corazón, porque ellos verán a YAHWEH (Jehová).
Cómo se sabe si alguien tiene el corazón limpio no es una pregunta fácil, y por las apariencias no se resuelve. Una persona puede parecer recta ante los demás y tenerlo manchado. Era el caso de muchos fariseos: por fuera hacían buenas obras, pero lo que buscaban era quedar bien con la gente, no con Elohim (Dios). Yahshúa (Jesús) les dedicó todo Mathyahu (Mateo) 23 por eso. Porque lo que Él quiere es que lo busquemos con el corazón limpio, no por interés ni con segundas intenciones; Yojanan (Juan) 4 lo dice con otras palabras cuando habla de los que adoran al Padre en espíritu y en verdad.
La bienaventuranza enlaza con el Salmo 24, que pregunta quién subirá al monte de YAHWEH (Jehová) y responde: el limpio de manos y puro de corazón, el que no ha elevado su alma a cosas vanas ni jurado con engaño. Y ahí aparece el problema. Así como no hay nadie justo, nadie con las manos limpias, tampoco hay quien haya tenido siempre el corazón puro, salvo quizá un recién nacido.
Pero lo que se manchó se puede limpiar, y no es trabajo que te toque hacer solo. David, que sabía de manchas, no pidió disimular la suya: pidió que YAHWEH (Jehová) le creara un corazón limpio y le renovara un espíritu recto dentro de él. Es una oración de reemplazo, no de maquillaje. Él no espera perfección de vos, pero sí que busques la santidad, porque sin santidad nadie lo verá.
Repasá tus motivos, no tus actos. Eso que vas a hacer hoy, que se ve bien, tiene un destinatario. Si es para que se note, pedile a Él que te cambie el motivo antes de seguir.


