Devocional diario
7 de octubre
Administrás una viña prestada
Ciertamente la viña de YAHWEH TZEVAOT (Jehová de los Ejércitos) es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.
La otra parábola es la de un viñedo trabajado con esmero: cercado de vallado, con lagar cavado y torre edificada. El dueño lo arrendó a unos labradores y se fue lejos. Cuando llegó el tiempo de los frutos mandó siervos a cobrar su parte, y los labradores golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a otro. Mandó más siervos y les hicieron lo mismo. Al final envió a su hijo, pensando que lo respetarían, y los labradores razonaron que si mataban al heredero se quedaban con la heredad.
La audiencia conocía la historia de fondo. Yeshayah (Isaías) 5 canta casi lo mismo: una viña en ladera fértil, despedregada, plantada de vides escogidas, con torre y lagar, de la que se esperaban uvas y dio uvas silvestres. Ahí el profeta dice sin rodeos que la viña es la casa de Israel y el dueño es YAHWEH (Jehová). Yahshúa (Jesús) toma ese cuadro conocido y le agrega dos cosas: el rechazo a los siervos, que son los profetas, y el rechazo al hijo, que lo representa a Él mismo.
El punto de la imagen no es la propiedad, es la administración. Los labradores no plantaron nada: recibieron una viña lista y llegaron a creer que era suya. Con vos pasa lo mismo y no siempre lo notás: tu salud, tu casa, tus hijos, el oficio con el que te ganás la vida. Nada de eso lo hiciste desde cero. Todo lo recibiste cercado, con lagar y con torre. Y lo que se recibe así se cuida distinto de lo que uno cree haber conseguido solo.
Él esperaba justicia y halló clamor. Elegí hoy una de las cosas que administrás y preguntate qué fruto tendría que estar entregando. Después entregá esa parte.


