Devocional diario

7 de diciembre

Tres preguntas antes de darle play

Empezamos hoy un estudio con una pregunta práctica: ¿puede un cristiano escuchar música secular? Es una de esas preguntas con las que muchos creyentes batallan de verdad, y no por rebeldía. Hay músicos seculares tremendamente talentosos. Hay canciones seculares muy entretenidas, con melodías pegajosas, buenas reflexiones y mensajes positivos. Negar eso no es santidad: es no haber escuchado. Y del otro lado hay creyentes que apagaron todo lo que no sea un himno y no sabrían explicar por qué.

Por eso el estudio no arranca con una sentencia, sino con un método. Para determinar si un cristiano puede o no escuchar música secular hay tres factores importantes que deben considerarse: el propósito de la música, el estilo de la música y el contenido de la letra. Tres preguntas, en ese orden, y cada una se va a mirar con la Escritura en la mano, no con la costumbre de la casa.

Fijate que el orden ya dice algo. Casi todas las discusiones que uno escucha sobre este tema empiezan por el estilo —el ritmo, el género, el volumen— y ahí se quedan, peleando por gustos hasta que alguien se ofende. Este recorrido pone el estilo en el medio, entre para qué sirve la música y qué está diciendo la letra. El resultado puede no ser el que esperás de un lado ni del otro, porque los dos bandos suelen cerrar la discusión con el mismo argumento: a mí me edifica.

En los próximos días vamos a tomar un factor por vez. Hoy te pido solamente honestidad para empezar: abrí lo que estás escuchando esta semana y mirá la lista sin justificarla todavía. Dejala a la vista, sin tirar nada todavía y sin defender nada. Del resto se encarga el estudio.

Este devocional sale deMúsica secular