Devocional diario

7 de agosto

El problema no es la señal

Una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.
Mathyahu (Mateo) 16:4

¿Estaba mal que los religiosos pidieran una señal? La respuesta del texto es incómoda: lo malo no estaba en la señal ni en la petición, sino en el corazón con que la pedían. Yahshúa (Jesús) les contestó que una generación perversa y adúltera busca señal y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.

Las señales no son malas; ya vimos que apuntan a YAHWEH (Jehová). El problema es la incredulidad, que es otra cosa que la duda. Muchos de los que le pedían prueba habían visto los milagros de cerca y no creyeron ni quisieron someterse a YAHWEH (Jehová). Estaban pidiendo evidencia para no tener que obedecer. Por eso la única señal que les quedó fue la de Jonás, que se refiere a su muerte y a su resurrección al tercer día, lo mismo que ya había dicho en el capítulo doce.

Y no te salteés el final del versículo, porque es la parte más seria: dejándolos, se fue. No discutió más, no repitió el argumento, no les hizo una demostración para convencerlos. Hay un punto en el que el pedido de pruebas ya no se responde. Aterrizá eso en tus oraciones. Hay peticiones que son fe y hay peticiones que son una manera elegante de aplazar. «Si Elohim (Dios) me confirma esto, entonces perdono.» «Si me da una señal clara, entonces hablo con mi papá.» «Si me abre esa puerta, entonces empiezo a dar.» Lo que estás pidiendo ya lo sabés; lo que te falta no es información.

Preguntate hoy por una sola de esas cosas pendientes: ¿me falta una señal o me falta obedecer? Si es lo segundo, empezá hoy, aunque sea con el paso más chico.

Este devocional sale deMateo 16