Devocional diario

7 de septiembre

La carga que te hace volar

Porque nada hay imposible para Dios.
Lucas 1:37

Cuenta una vieja leyenda que Elohim (Dios) hizo primero las aves sin alas. Cuando después hizo las alas, se las presentó y les dijo que tomaran esas cargas y las llevaran con ellas. Las aves dudaron, pero obedecieron. Intentaron levantarlas con el pico y eran demasiado pesadas; intentaron con las garras y eran demasiado grandes. Al final una logró acomodarlas sobre los hombros, que era el único lugar donde se podían cargar.

Ahí empezó lo interesante. Las alas les crecieron pegadas al cuerpo, una de las aves las movió y se elevó, y las demás la siguieron. Lo que habían recibido como un peso terminó siendo el instrumento que las llevaba adonde antes no podían llegar, y con eso cumplieron el destino para el que habían sido hechas. La carga no se volvió liviana: se volvió útil, y sólo después de haberla aceptado en el lugar correcto.

Los deberes que te fueron confiados como padre o madre se parecen bastante a eso. Las noches sin dormir por la alimentación y los cólicos, los días interminables de los años terribles, las tareas escolares, las reuniones de representantes, la preadolescencia, los adolescentes. Todo junto parece una carga inmensa, y hay semanas en que no ves cómo vas a llegar al día siguiente, mucho menos al año que viene. Y encima es una carga que no se puede delegar ni devolver: los hijos son tuyos todos los días.

Acordate de las aves cuando te agarre ese cansancio. Elohim (Dios) no te va a exigir como padre más de lo que Él mismo te va a ayudar a hacer. Hoy pedile fuerza para la tarea concreta que más te pesa esta semana, con nombre, y andá a hacerla.

Este devocional sale deLos pañales de ayer