Devocional diario

8 de febrero

Andá al paso de los niños

…Pase ahora mi señor delante de su siervo… Los niños son tiernos, y… tengo ovejas y vacas paridas; si las fatigan, en un día morirán… yo me iré poco a poco al paso del ganado… y al paso de los niños…
Bereshit (Génesis) 33:13-14

Después de reconciliarse con su hermano Esaú, con quien había estado enemistado mucho tiempo, Jacob acordó acompañarlo a su tierra para celebrarlo. Esaú, que era bastante apresurado, le dijo: «…Anda, vamos…». Y Jacob, en vez de seguirle el ritmo, le puso números encima: los niños son tiernos, hay ovejas y vacas paridas, y si las fatigan, en un solo día se mueren. Que pase el señor delante; él iría poco a poco, al paso del ganado y al paso de los niños.

Jacob no estaba siendo lento: estaba calculando la velocidad máxima que su carga podía sostener sin romperse. Fue muy sabio, dice el estudio, porque entendió que si ponés demasiada presión y abarcás demasiado podés perder no sólo los negocios, sino la familia. El éxito tiene un ritmo, y el ritmo lo fija lo más frágil que llevás, no lo más fuerte.

En el trabajo esto se nota tarde. Hay temporadas en que todo pide más y vos das más, y el que paga la diferencia nunca es el cliente: es la casa. El estudio lo dice sin adornos: tiene que haber tiempo para trabajar y tiempo para descansar, tiempo para tu carrera y tiempo para tus seres queridos. Y te recuerda algo que dijiste en voz alta alguna vez, «te tomo por esposo o esposa para amarte y cuidarte»: estás casado con tu cónyuge, no con tu trabajo. El progreso no se produce por inercia, ni en la familia, ni en el carácter, ni en la jornada espiritual. Lo que descuidás, se deteriora.

Mirá la semana que viene y fijate al paso de quién estás caminando. Bajá una cosa del cronograma y poné ahí a la persona que viene esperando turno desde hace meses.

Este devocional sale deClaves para el empresario de fe · Parte II