Devocional diario
8 de agosto
La levadura se llama hipocresía
Comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
Después del mensaje fuerte a los fariseos, Yahshúa (Jesús) aprovechó para advertir a los suyos: estad atentos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. Los discípulos, que al pasar al otro lado se habían olvidado de tomar panes, no habían entendido nada de la discusión anterior, así que se pusieron a discutir entre ellos, convencidos de que el reclamo era por el pan que no llevaron.
Cuando Él se dio cuenta de por qué discutían, les llamó la atención: hombres de poca fe, ¿por qué discutís entre vosotros que no tenéis pan? Y les recordó los cinco panes para los cinco mil y los siete panes para los cuatro mil, con las cestas y las canastas que recogieron. El reproche tiene lógica: si alimentó a miles, ¿cómo no iba a alcanzarle para su propia compañía? Recién entonces entendieron que no les hablaba de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos.
La levadura, en la Biblia, es símbolo de pecado y de maldad, y Lucas dice con todas las letras cuál era la de ellos: la hipocresía. Eso fue lo que Yahshúa (Jesús) les criticó siempre. En apariencia enseñaban la Palabra de YAHWEH (Jehová); el problema es que no vivían lo que enseñaban. Y fijate cómo trabaja la levadura, porque ahí está la advertencia: no se ve, no se anuncia, y con poquita alcanza para levantar toda la masa. Así entra en una casa creyente, primero como una respuesta amable que no era cierta, después como una imagen que hay que sostener, hasta que tu familia conoce dos versiones tuyas.
Elegí hoy una sola cosa que decís y no vivís, y cerrá esa brecha por el lado de la vida, no por el del discurso.


