Devocional diario

9 de noviembre

Que nadie te engañe

Respondiendo Yahshúa (Jesús), les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Mesías; y a muchos engañarán.
Mathyahu (Mateo) 24:4-5

La lista arranca con el engaño. Lo primero que Yahshúa (Jesús) respondió no fue un dato del futuro sino una advertencia: mirad que nadie os engañe. Vendrán muchos en su nombre diciendo «yo soy el Mesías», y a muchos engañarán. Más adelante lo repite con más fuerza: si alguno les dice que está aquí o allí, que no lo crean, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

Después vienen las guerras y los rumores de guerras, con una instrucción pegada: mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin. Nación contra nación y reino contra reino. Y las calamidades: pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares. Más adelante, las señales en el cielo: el sol oscurecido, la luna sin resplandor, las estrellas cayendo. Todas estas señales tienen doble cumplimiento: sucedieron en torno a la destrucción del Templo y también precederán a la segunda venida del Mesías.

Mirá el orden en que están puestas. Lo primero no es el terremoto: es el engaño. Y las señales espectaculares aparecen en la misma bolsa que los falsos profetas, así que lo que te puede desviar no siempre se presenta como mentira; a veces se presenta con prodigios. La instrucción para todo lo demás es no turbarse, que es justo lo contrario de lo que produce consumir noticias todo el día. Fijate además que Él dice que es necesario que todo esto acontezca, pero que aún no es el fin: ni las guerras autorizan el pánico.

Hoy medí una cosa: cuánto de lo que escuchás y compartís te deja más atento, y cuánto te deja sólo más asustado. Cortá lo segundo.

Este devocional sale deMateo 24