Devocional diario

9 de julio

La vara que se comió las otras

En Shemot (Éxodo) 7:8-12 la vara de Aarón se convierte en serpiente y se come a las dos varas de los magos, convertidas también en serpientes. Es fácil leerlo como un truco que le gana a otro truco. No lo es: es una declaración. Y para entenderla hay que saber a quién representaban esas dos serpientes egipcias.

La primera era APEP, el dios serpiente que personificaba las tinieblas y el mal. La segunda era EDJO, diosa del Delta y protectora de los faraones. Con eso el cuadro se ordena solo: la serpiente de YAHWEH (Jehová) se come de un bocado al dios del mal y a la que cuidaba al hombre más poderoso de la tierra, y se las come juntas. Ni siquiera hubo pelea: hubo una comida. Lo que quedó demostrado ahí no fue habilidad sino poder y autoridad. Y quedó demostrado antes de la primera plaga, cuando todavía nadie en Egipto había perdido nada.

Ese orden importa para vos. Antes de que se resolviera un solo problema práctico, ya estaba claro quién manda. La autoridad no se estableció al final, como conclusión de los resultados: se estableció al principio, y todo lo que vino después fue consecuencia de eso. Si estás esperando ver resultados para recién entonces reconocer quién manda en tu vida, lo estás haciendo al revés. Primero se reconoce; después se camina. Egipto vio esa señal entera antes de perder un solo pez, y ni con eso se movió.

Hoy nombrá en voz alta, donde nadie te oiga si querés, las dos o tres cosas que te tienen con miedo. Y decí después de cada una quién tiene autoridad sobre eso. No pidas nada todavía. Sólo poné las cosas en su orden, que es donde empieza todo lo demás.

Este devocional sale deLas 11 maravillas y las 10 plagas de Egipto