Devocional diario

9 de septiembre

La vista puesta en Jerusalén

Aconteció que cuando Yahshúa (Jesús) terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán. Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.
Mathyahu (Mateo) 19:1-2

Yahshúa (Jesús) vivía en Galilea, concretamente en una aldea llamada Capernaum, a la orilla del lago. Cuando lo vemos en Jerusalén es porque subía a celebrar las fiestas bíblicas que manda Vayikra (Levítico) 23, para las cuales miles de israelitas peregrinaban a la ciudad. Acá hay un cambio de localidad que vale la pena notar: dejó Galilea y fue a las regiones de Judea, donde están Jerusalén y el Templo, pero se metió en un área aislada al otro lado del Jordán, probablemente donde ministraba Juan el Bautista.

Ese movimiento no es un dato de turismo. Marca que el ministerio entró en su tramo final: la vista ya está puesta en la misión que va a cumplir en Jerusalén. Y en el camino no dejó de hacer lo que venía haciendo. El texto dice que lo siguieron grandes multitudes y que los sanó allí, en el lugar apartado, lejos del centro religioso y sin público importante mirando. También lo seguía, como siempre, un grupo de fariseos.

Hay etapas en las que uno sabe hacia dónde va y todavía le faltan meses de camino. Son las más difíciles de sostener, porque lo grande está adelante y lo de hoy parece menor: el trabajo de siempre, la gente de siempre, los problemas de siempre. La tentación es tratar el tramo como sala de espera y bajar la calidad de lo que se hace mientras tanto.

Él no lo hizo. Sanó en el desvío con la misma seriedad con que iba a entrar a Jerusalén. Hoy hacé bien lo que te toca en el tramo donde estás, aunque no sea el destino. Empezá por la tarea que más te tienta a hacer a medias.

Este devocional sale deMateo 19