6 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida
A pesar de la tensión entre Yahshúa (Jesús) y los fariseos, éstos seguían buscándolo para escuchar lo que enseñaba.
Mathyahu (Mateo) 15:1-2 Entonces se acercaron a Yahshúa (Jesús) ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
Los fariseos sabían que tanto Yahshúa (Jesús) como los discípulos guardaban los mandamientos de YAHWEH (Jehová), pero les intrigaba por qué no practicaban muchas de las tradiciones religiosas que los judíos venían haciendo por años.
Como ya vimos en el estudio del Sermón del Monte (ver: Mathyahu (Mateo) 5:17-48: Yahshúa (Jesús) y la Ley), Yahshúa (Jesús) mismo aclaró que él no vino a derogar la ley.
Mathyahu (Mateo) 5:17 No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir.
Yahshúa (Jesús) cumplió la Toráh y vivió según las normas del Reino de YAHWEH (Jehová). No sólo la cumplió: la enseñó a sus seguidores, y señaló que no ha perdido vigencia (Mathyahu (Mateo) 5:18-19). Se sometió a la Ley de YAHWEH (Jehová) pero no a la tradición rabínica, y eso era lo que confundía a los líderes religiosos de su tiempo.
La tradición rabínica
Por años los rabinos interpretaron la Toráh y los profetas, y sus conclusiones se convirtieron en reglas y normas dentro de la religión judía. Éstas están codificadas en el Talmud y otros escritos, pero no están escritas en la Toráh: por ejemplo, los lavamientos de manos y ciertas prohibiciones en el día de reposo. Muchas veces Yahshúa (Jesús) no coincidía con la interpretación de los rabinos, y por eso no practicó la tradición rabínica.
Los fariseos no entendían por qué Yahshúa (Jesús) no seguía la tradición rabínica, y por eso le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan (Mathyahu (Mateo) 15:1-2).
Se referían a la costumbre de lavarse las manos antes de comer, conocida en hebreo como Netilat Yadayim. Sin duda es una buena costumbre de higiene; sin embargo, estos religiosos hablaban del lavamiento ceremonial que va acompañado de una oración prediseñada, y que se hace luego del lavamiento normal de manos. Esta ceremonia era una costumbre popular originada de un mandato rabínico, pero no se encuentra en la Toráh. La única mención bíblica sobre lavamiento es para los sacerdotes en el contexto de los sacrificios (Shemot (Éxodo) 30:17-21).
Ante la pregunta de los fariseos, Yahshúa (Jesús) les dio vuelta al argumento.
Mathyahu (Mateo) 15:3-6 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de YAHWEH (Jehová) por vuestra tradición? Porque YAHWEH (Jehová) mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a YAHWEH (Jehová) todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de YAHWEH (Jehová) por vuestra tradición.
Yahshúa (Jesús) no habló con sutilezas: fue directo al grano. Ellos venían a reclamarle por no cumplir con la tradición de los ancianos, pero Él los confrontó y les hizo ver que, por seguir la tradición, muchas veces dejaban de cumplir con la Ley de YAHWEH (Jehová). Para ilustrar su punto usó el mandamiento de «honrar a padre y madre», que es uno de los diez mandamientos (Shemot (Éxodo) 20). Señaló que muchos religiosos preferían usar su dinero para comprar ofrendas para el Templo en lugar de cubrir las necesidades de sus padres.
Yahshúa (Jesús) señaló la hipocresía de acciones como esas: dan apariencia de piedad, pero en el fondo lo que se busca es impresionar a la gente en lugar de quedar bien con YAHWEH (Jehová). Para respaldar su punto citó al profeta Yeshayah (Isaías) (Yeshayah (Isaías) 29:13).
Mathyahu (Mateo) 15:7-9 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Yeshayah (Isaías), cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.
El lavamiento de manos
Después de este llamado de atención, Yahshúa (Jesús) vuelve al punto del «lavamiento de manos».
En la tradición judía, los rabinos mandan que uno haga un lavamiento ritual de manos antes de comer. Aunque es una buena práctica de salud, el problema es que la catalogan como «una norma» en lugar de «una buena costumbre», lo cual le da un tinte religioso que no debe tener. Se añaden así mandamientos a los que YAHWEH (Jehová) ha dado, y eso está claramente prohibido.
Devarim (Deuteronomio) 4:2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YAHWEH (Jehová) vuestro Elohim (Dios) que yo os ordene.
Los mandamientos de YAHWEH (Jehová) nos ayudan a entender cómo funciona el mundo y también nos llevan a entender su mente; por el contrario, las normas «extrabíblicas» lo que hacen es alejarnos del corazón de YAHWEH (Jehová).
Lo que de verdad contamina
Después de su llamado de atención, Yahshúa (Jesús) va al meollo del asunto: si de verdad nos importa tanto la contaminación, lo que más nos debería preocupar es el corazón.
Mathyahu (Mateo) 15:10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
¿A qué se refería Yahshúa (Jesús): al lavamiento de manos o al tipo de comida? Los discípulos tampoco lo entendieron bien, y por eso le preguntaron.
Mathyahu (Mateo) 15:15 Respondiendo Kefa (Pedro), le dijo: Explícanos esta parábola.
Muchas veces no entendemos la Palabra del Señor porque la leemos a través de los lentes de nuestros paradigmas. Leamos entonces qué explicó Yahshúa (Jesús), y qué es lo que debemos procurar limpiar.
Mathyahu (Mateo) 15:16-20 Yahshúa (Jesús) dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
Yahshúa (Jesús) nos enseña que la contaminación más grave que podemos tener no es la física sino la espiritual.
Los discípulos se preocuparon un poco por la opinión de los fariseos, porque sabían que no les había caído en gracia lo que Yahshúa (Jesús) les dijo. Pero se preguntaban si Él estaba consciente de ello.
Mathyahu (Mateo) 15:12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
Yahshúa (Jesús) sí estaba consciente de que les había hablado muy fuerte, pero lo hizo a propósito, para abrir los ojos de sus seguidores.
Mathyahu (Mateo) 15:13-14 Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.


