Empresarios

Claves para el empresario de fe · Parte I

2 min de lectura Nueva Generación Proyecto Vida

No ames a tu negocio por encima de Dios

Recuerda que tu habilidad, las puertas abiertas y la prosperidad de tu negocio serán un producto directo de la gracia de Dios sobre tu vida. Lo mejor de tu tiempo y de tus fuerzas debe estar dedicado primero al Señor.

Diezmarás y ofrendarás

De todos los ingresos que tu negocio perciba debes diezmar y ofrendar fielmente. Sin olvidar que una cosa son tus diezmos individuales y otra los diezmos de los ingresos que tu negocio percibe.

Tratarás con respeto y dignidad a tus empleados

La Biblia dice que tenemos que tratar a todas las personas como superiores a nosotros mismos (Filipenses 2). Por eso, como jefe o dueño de negocio, debes tratar siempre a tus empleados con dignidad. Recuerda que eres testimonio del Señor delante de tus trabajadores, sean creyentes o no.

Cuentas y expectativas claras

Es importante mantener las cuentas claras con toda persona. Las expectativas de cualquier transacción o negocio deben estar claras y, si es posible, plasmadas en papel, para evitar malentendidos. Aun con los empleados, si los tienes, hay que establecer desde el comienzo cuáles son sus responsabilidades. Desde el inicio es crucial que todos sepan qué espera cada parte.

No harás negocios ilegítimos

Ni procures sacar ventaja de ninguna forma. La Biblia enseña que el premio y la recompensa llegan como consecuencia de haber «luchado legítimamente» (2 Timoteo 2:5). Debes tener temor de Dios y nunca sacar ventaja de ningún tipo. Conduce todos tus negocios con integridad y rectitud, sabiendo que YAHWEH (Jehová) honra la justicia, según Tehillim (Salmos) 37:6.

Testificarás de tu fe

Recuerda que, más allá del beneficio económico que puedes darle a un empleado, la salvación es lo más valioso que tenemos para ofrecer. Por eso debes aprovechar las oportunidades para predicar el evangelio y para aconsejar a aquellos que lo necesiten.

Serás testimonio

En todo momento debes exhibir el carácter de Yahshúa (Jesús). Delante de tus empleados, clientes y proveedores eres un testimonio de YAHWEH (Jehová): en tu forma de tratar a las personas, en la manera como te conduces, en la forma como resuelves conflictos y cuando estás bajo presión. No debes olvidar que eres un hijo de YAHWEH (Jehová).

Excelencia en lo que ofreces

Sea que ofrezcas un servicio o vendas un producto, debes demostrar excelencia en todo lo que haces. La calidad de tu trabajo será determinante para el éxito de tu negocio. Recuerda que eres una extensión de YAHWEH (Jehová), y el producto que vendes o el servicio que ofreces deben ser testimonio de ello.