Estudios bíblicos

Inteligencia emocional

14 min de lectura Nueva Generación Proyecto Vida

La investigación realizada a nivel mundial por El Consorcio para la Investigación sobre Inteligencia Emocional en las Organizaciones arrojó un resultado sorprendente, vinculado a nuestra capacidad para lograr el éxito en la vida, en las relaciones, en la empresa, en la iglesia, en los estudios: el 23% depende de nuestras habilidades intelectuales, mientras que un 77% depende de nuestras aptitudes emocionales.

Por esta razón, entrenar tu alma es la principal tarea para adquirir inteligencia emocional. La Biblia es el mejor manual para entrenarte. De eso se trata la vida cristiana: de tener conciencia de que tu vida emocional, o tus reacciones del alma, dependen de tu vida espiritual. Los frutos del Espíritu son el resultado de los cambios que YHWH (Jehová) hace en tu vida cuando la entregas a Él y dejas que obre en ti. Tu vida con YHWH (Jehová) te asegura el éxito y te habilita para ser sabio, o «inteligentemente emocional».

Proverbios 12:16 (TLA) Los tontos fácilmente se enojan, los sabios perdonan la ofensa.

Algunas preguntas cotidianas

¿Por qué a algunas personas les va mejor en la vida que a otras? ¿Por qué algunas, con alto coeficiente intelectual y que se destacan en su profesión, no pueden aplicar esa inteligencia en su vida privada, que va a la deriva, del sufrimiento al fracaso? ¿Y por qué otras con un alto coeficiente intelectual terminan trabajando para otras que tienen un coeficiente más bajo? ¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?

La respuesta está en las emociones y en la capacidad para entenderlas y manejarlas. La inteligencia emocional es parte de nuestra inteligencia global, una parte a menudo negada y desdeñada, opacada por el brillo de la razón y del intelectualismo académico, más fácil de definir y medir. Las personas con una inteligencia emocional desarrollada saben conectarse, influir y relacionarse mejor con los demás; de ahí que logren triunfar en casi cualquier empresa que se propongan.

Definición: ¿qué es la inteligencia emocional? «Es la capacidad para entender y aceptar los sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos (autocontrol)». El término fue popularizado por Daniel Goleman con su célebre libro Emotional Intelligence, publicado en 1995.

¿Cómo funciona la inteligencia emocional?

Nuestras emociones fluyen todos los días de manera distinta: alegría, tristeza, paz, enojo, miedo, tranquilidad, armonía, inestabilidad. Para quienes tienen la habilidad de entenderlas, aceptarlas y manejarlas, esas emociones pueden favorecer su capacidad para pensar y planificar, para llevar a cabo el entrenamiento que exige una meta, para resolver problemas y conflictos, para relacionarse con otras personas y para enfrentar las irritaciones diarias, los inconvenientes y los imprevistos de la vida.

En cambio, para quienes sus emociones son algo incontrolable ocurre todo lo contrario. Dichas personas terminan solas, frustradas, enojadas con el sistema, disgustadas con sus superiores, incapaces de triunfar, y esto mismo las distancia cada vez más de su entorno social. Al fin de cuentas, ¿quién querría estar al lado de una persona que se enoja todo el tiempo, de alguien que llora a mares en la mañana y de pronto ríe a carcajadas por la tarde, o de líderes que no saben dominar sus sentimientos y hieren con sus palabras y actitudes? La inteligencia emocional nos ayuda a comprendernos y dominarnos a nosotros mismos, facilitando la habilidad para cultivar relaciones interpersonales sanas y duraderas.

Una persona emocionalmente inteligente tiene conciencia de sus virtudes y de sus áreas débiles; trabaja en esas áreas para fortalecerlas y perfecciona aún más sus virtudes. Sabe cuáles son las emociones que la hacen sentir bien y altamente productiva, y cuáles son dañinas para sí y para los demás (empresa y familia). Se domina a sí misma y se relaciona con los otros con empatía, cordialidad y respeto. Una persona cuya inteligencia emocional es superior destaca entre sus pares, convirtiéndose en un líder sin siquiera ocupar un cargo en la gerencia; a esto los expertos en coaching empresarial lo llaman «liderazgo horizontal». Es más: según Bill Hybels, pastor fundador de Ministerios Willow Creek, poseer una inteligencia emocional desarrollada nos dará un 85% más de probabilidades de consolidar nuestro liderazgo en comparación con quienes no la han desarrollado.

¿Y por qué es importante esto para su vida? Porque, en resumidas cuentas, es la inteligencia emocional la que nos ayuda a darnos cuenta de nuestros comportamientos, de cómo reaccionamos a las cosas cotidianas que vivimos.

Yahshúa (Jesús), nuestro mejor modelo

El mismo Yahshúa Ha Mashíaj (Jesucristo) es nuestro mejor modelo de inteligencia emocional. Si usted lee los primeros evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) se va a encontrar con la vida y la misión de Yahshúa (Jesús), donde se narra su nacimiento e infancia, su vida pública, su pasión, muerte y resurrección. Y si se detiene a leer cuidadosamente esa vida, se puede notar que este hombre tuvo una existencia marcada por el desafío, las pérdidas, las frustraciones y sufrimientos de todo orden.

Yahshúa (Jesús) fue capaz de sorprender con las características de su personalidad, ya que invita a interiorizar y a repensar la historia. Él, frente a sus momentos de tensión, contrariedad y dolor, tuvo actitudes muy singulares y fue capaz de producir pensamientos y emociones que salían de los patrones comunes. Perturbó conceptos y paradigmas existenciales.

Como se sabe, Yahshúa (Jesús) nació en un país cuya identidad y sobrevivencia estaban profundamente amenazadas por el autoritarismo y por la vanidad del Imperio Romano. El ambiente era angustiante. Sobrevivir era una tarea difícil. Es por esto que los judíos esperaban un gran líder (Mesías) como lo fue el rey David: alguien capaz de reinar sobre ellos, de rescatarles la identidad y de liberarlos del yugo romano.

El pueblo de Israel esperaba a alguien que lo liberara del yugo romano, pero Yahshúa (Jesús) fue alguien que, en vez de hacer una revolución exterior, hizo una revolución en el interior de los hombres.

Yahshúa (Jesús) fue una persona tan inteligente que usó cada angustia, cada pérdida y cada contrariedad como una oportunidad para enriquecer su comprensión humana. Poseía una inteligencia tan instigante que fue capaz de provocar la inteligencia de todos los que pasaban por Él.

Según Goleman: «en la medida en que nuestras emociones entorpecen o favorecen nuestra capacidad para pensar y planificar, para llevar a cabo el entrenamiento con respecto a una meta distante, para resolver problemas y conflictos, definen el límite de nuestra capacidad para utilizar nuestras habilidades mentales innatas, y así determinan nuestro desempeño en la vida».

Esto quiere decir que, para Goleman —psicólogo estadounidense nacido en Stockton, California, el 17 de marzo de 1947, quien definió la inteligencia emocional como la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejarlos—, el éxito de una persona depende del desarrollo y de la educación de su inteligencia emocional. En este orden de ideas se puede decir que Yahshúa (Jesús), nuestra figura central, además de ser una persona que se preocupó por desarrollar su pensamiento, fue un hombre altamente inteligente en el campo emocional.

La pirámide de Maslow

¿Qué logramos con todo esto? Darnos cuenta de que realmente tenemos cosas que cambiar. Vamos a ver un enfoque de la psicología humanista: cómo Abraham Maslow representó en su pirámide las jerarquías de las necesidades humanas, y cómo detectar nuestras propias carencias y las de los demás.

  • Fisiológicas: respirar, alimentarse, hidratarse, eliminar desechos corporales, temperatura corporal, sexo, descansar, homeostasis.
  • Seguridad: seguridad física, de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud, social.
  • Sociales: amistad, afecto, intimidad, aceptación.
  • Estima y reconocimiento: éxito, reconocimiento, respeto, confianza.
  • Autorrealización.

La escala de las necesidades de Maslow se describe a menudo como una pirámide de cinco niveles. Los cuatro primeros pueden agruparse como «necesidades primordiales»; al nivel superior lo denominó «autorrealización», «motivación de crecimiento» o «necesidad de ser». «La diferencia estriba en que, mientras las necesidades primordiales pueden ser satisfechas, la necesidad de ser es una fuerza impelente continua».

La idea básica de esta jerarquía es que las necesidades más altas ocupan nuestra atención solo cuando se han satisfecho las inferiores. Las fuerzas de crecimiento dan lugar a un movimiento ascendente, mientras que las fuerzas regresivas empujan las necesidades prepotentes hacia abajo. Según la pirámide de Maslow dispondríamos de:

Necesidades fisiológicas

Son las necesidades para mantener la homeostasis, referente a la salud. Dentro de estas, las más evidentes son:

  • Necesidad de respirar, beber agua y alimentarse.
  • Necesidad de mantener el equilibrio del pH y la temperatura corporal.
  • Necesidad de dormir, descansar y eliminar los desechos.
  • Necesidad de evitar el dolor y tener relaciones sexuales.

Necesidades de seguridad

Surgen cuando las necesidades fisiológicas se mantienen compensadas. Son las necesidades de sentirse seguro y protegido, e incluso de desarrollar ciertos límites en cuanto al orden. Dentro de ellas encontramos:

  • Seguridad física y de salud.
  • Seguridad de empleo, de ingresos y recursos.
  • Seguridad moral, familiar y de propiedad privada.

Necesidades sociales

Están relacionadas con el desarrollo afectivo del individuo. Son las necesidades de:

  • Asociación.
  • Participación.
  • Aceptación.
  • Amistad.
  • Afecto.
  • Intimidad.

Se satisfacen mediante las funciones de servicios y prestaciones que incluyen actividades deportivas, culturales y recreativas. El ser humano por naturaleza siente la necesidad de relacionarse, de ser parte de una comunidad, de agruparse en familias, con amistades o en organizaciones sociales. Entre estas se encuentran la amistad, el compañerismo, el afecto y el amor. Se forman a partir del esquema social.

Necesidades de estima

Maslow describió dos tipos de necesidades de estima, una alta y otra baja. La estima alta concierne a la necesidad del respeto a uno mismo, e incluye sentimientos tales como confianza, competencia, maestría, logros, independencia y libertad. La estima baja concierne al respeto de las demás personas: la necesidad de atención, aprecio, reconocimiento, reputación, estatus, dignidad, fama, gloria e incluso dominio.

La merma de estas necesidades se refleja en una baja autoestima y en el complejo de inferioridad. Tenerlas satisfechas, en cambio, apoya el sentido de vida y la valoración como individuo y profesional, que tranquilamente puede escalonar y avanzar hacia la necesidad de la autorrealización.

La necesidad de autoestima es la necesidad del equilibrio en el ser humano, dado que se constituye en el pilar fundamental para que el individuo se convierta en el hombre de éxito que siempre ha soñado, o en un hombre abocado hacia el fracaso, que no puede lograr nada por sus propios medios.

Autorrealización

Este último nivel es algo diferente, y Maslow utilizó varios términos para denominarlo: «motivación de crecimiento», «necesidad de ser» y «autorrealización».

Es la necesidad psicológica más elevada del ser humano. Se halla en la cima de las jerarquías, y es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Se llega a ella cuando todos los niveles anteriores han sido alcanzados y completados, o al menos hasta cierto punto.

Personas autorrealizadas

Maslow consideró autorrealizados a un grupo de personajes históricos que estimaba y que cumplían dichos criterios: Abraham Lincoln, Thomas Jefferson, Mahatma Gandhi, Albert Einstein, Eleanor Roosevelt, William James, entre otros.

La comunidad de fe Nueva Generación Proyecto Vida concluye en un grupo de personajes históricos que también cumplían los criterios de Maslow: Yahshúa Ha Mashiaj (Jesucristo), Kefa (Pedro), Yojanan (Juan), Shaúl (Pablo), Shemuel (Samuel), Yeshayah (Isaías), Yirmeyah (Jeremías), Yahoshua (Josué), entre otros.

Maslow dedujo de sus biografías, escritos y actividades una serie de cualidades similares. Estimaba que eran personas:

  • Centradas en la realidad, que sabían diferenciar lo falso o ficticio de lo real y genuino.
  • Centradas en los problemas, que los enfrentan en virtud de sus soluciones.
  • Con una percepción diferente de los significados y los fines.

En sus relaciones con los demás, eran personas:

  • Con necesidad de privacidad, sintiéndose cómodas en esa situación.
  • Independientes de la cultura y del entorno dominante, basándose más en experiencias y juicios propios.
  • Resistentes a la enculturación, pues no eran susceptibles a la presión social; eran inconformistas.
  • Con sentido del humor no hostil, prefiriendo bromas de sí mismas o de la condición humana.
  • Con buena aceptación de sí mismas y de los demás, tal como eran, no pretenciosas ni artificiales.
  • Con frescura en la apreciación: creativas, inventivas y originales.
  • Con tendencia a vivir con más intensidad las experiencias que el resto de la humanidad.

La Nueva Generación Proyecto Vida, en el estudio de sus personajes históricos mencionados, puede describir lo siguiente:

  • Fueron hombres que se mantuvieron a pesar de las circunstancias.
  • Mantuvieron su fe hasta la muerte.
  • Se negaron a ellos mismos y obedecieron lo que El Eterno les encargó.
  • Fueron excelentes líderes.
  • Toda su vida fue una total constante hacia lo que era correcto y verdadero.
  • Hombres de sacrificio, por seguir los mandados del Eterno.
  • Sin miedo a la muerte.
  • Fueron hombres divergentes.
  • Hombres con inteligencia emocional.
  • Fueron hombres con vidas terribles, pero YHWH (Jehová) hizo de ellos un ejemplo para todo el mundo.

Una autoevaluación para hacer en casa

Amado lector, permítame felicitarle si usted ha llegado a este punto, porque ha considerado de su atención este material y, por sobre todo, Él Ruaj HaKodeSh le ha tocado su vida. En su casa puede realizar una autoevaluación de su vida siguiendo los criterios que anteriormente fueron descritos.

¿Cómo hago eso? Tome lápiz y papel, colóquele a cada nivel de la pirámide el cien por ciento (100%) y pídale al Ruaj HaKodeSh que le ayude a evocar situaciones que describe la pirámide. Un ejemplo: ¿yo descanso con normalidad? Si su respuesta es parecida a «quizá unos días sí», pero usted puede evocar que hace unos días atrás no logró conciliar el sueño o tuvo dificultades para respirar, entonces usted mismo va bajando el porcentaje de las necesidades fisiológicas. Lo importante es que sea honesto consigo mismo, porque si no caería en el autoengaño.

¿Por qué es importante el darnos cuenta? Porque al percatarnos de eso aplicamos la inteligencia emocional para llenar esa necesidad que estamos identificando.

Supongamos que usted escuche a una adolescente que pasó su niñez sin su padre decir: «nunca necesité a mi papá, mi madre cubrió esa necesidad». Rápidamente usted puede identificar la carencia de una figura paterna en la vida de esa adolescente. También podemos encontrarnos con personas que no esperan que su trabajo hable por ellas, sino que van en busca de reconocimiento, y si es necesario intentan dejar mal a los demás con tal de ser reconocidas. ¿Usted también logró darse cuenta, verdad? Ese tipo de personas tiene una carencia de reconocimiento y busca la manera de llenarla.

El único libro con verdades absolutas, la Biblia, nos enseña en el libro de Santiago:

Yaakov (Santiago) 1:21-27 21 De modo que, despójense de toda vulgaridad, maldad obvia y reciban con mansedumbre la Palabra implantada en ustedes para salvar sus vidas. 22 No se engañen a ustedes mismos por sólo oír lo que la Palabra dice, ¡sino háganlo! 23 Porque el que oye la Palabra, pero no hace lo que ella dice, es como alguien que mira su cara en el espejo, 24 se mira a sí mismo, se retira e inmediatamente se le olvida como luce. 25 Pero la persona que mira atentamente la Toráh perfecta, la que da libertad, y continúa volviéndose, no en un oidor olvidadizo, sino en un hacedor de las obras requeridas por ella, entonces será bendito en lo que hace. 26 Cualquiera que crea que es un observante religioso, pero no controla su lengua, se engaña a sí mismo, y su observancia cuenta para nada. 27 La observancia religiosa que Elohim (Dios) el Padre considera pura y sin falta es esta: dar cuidado a los huérfanos y viudas en sus tribulaciones y mantenerse uno mismo sin contaminaciones del mundo.

Todo cristiano debe progresar en la erradicación de esos comportamientos que van en contra de los frutos del Espíritu, y esta es una manera de identificarlos. Con la ayuda de nuestro Elohim (Dios) echaremos fuera todo comportamiento en el nombre de Yahshúa Ha Mashíaj (Jesucristo). Recuerde, amado hermano, que YHWH (Jehová) vive dentro de usted por medio de su Ruaj HaKodeSh, y los comportamientos del viejo hombre no pueden permanecer en usted.