Devocional diario
15 de enero
Lo mejor de tu tiempo
La clave dice dos cosas, y la segunda es la que incomoda. La primera: tu habilidad, las puertas abiertas y la prosperidad de tu negocio son producto directo de la gracia de Elohim (Dios) sobre tu vida. La segunda: por eso lo mejor de tu tiempo y de tus fuerzas debe estar dedicado primero a Adonay (Señor).
Fijate que no dice «algo» de tu tiempo. Dice lo mejor. Todo el que trabaja sabe que su día tiene horas de primera y horas de descarte. Hay un tramo en que uno piensa claro, decide bien y rinde; y hay otro en que apenas alcanza para contestar mensajes y firmar lo que ya estaba resuelto. Dedicarle a Elohim (Dios) el sobrante no es darle poco: es decirle, sin decirlo, en qué lugar de la lista está.
Y no se trata de abandonar el negocio para orar todo el día. Se trata del orden. El que ama su negocio por encima de Elohim (Dios) no lo anuncia nunca: se le nota en que el trabajo se come la reunión, la lectura, el descanso y la familia, y en que cada vez que hay que sacrificar algo, lo sacrificado sale siempre del mismo lado. Ese negocio dejó de ser un medio y pasó a ser un dueño. Y los dueños no se conforman: cada vez que les cedés un terreno, vuelven a pedir un poco más, y siempre con una razón que suena atendible.
Elegí hoy un bloque de tu horario de primera, no el de las once de la noche, y apartalo esta semana para estar con Él. Ponelo en la agenda con la misma seriedad con la que pondrías una reunión con un cliente que no querés perder.


