Devocional diario
17 de noviembre
Cuatro relatos, una buena noticia
Arranca el estudio del Evangelio según Mathyahu (Mateo), y vale empezar por lo más básico: qué es un evangelio. La palabra significa literalmente «buenas nuevas». No es un género neutro ni una biografía: es el anuncio de una noticia buena. Son cuatro los evangelios, y los cuatro narran la vida y el ministerio de Yahshúa (Jesús). La noticia que traen es una sola: que hay salvación a través de Él, como lo resume Shaul (Pablo) en 1 Corintios 15.
Que sean cuatro y no uno tampoco es un accidente. Cada uno mira la misma vida desde un lugar distinto y escribe para un lector distinto, y en las próximas entradas vamos a ver cuál es la perspectiva de cada uno. Después nos vamos a detener en Mathyahu (Mateo) mismo: quién era este hombre antes de seguir a Yahshúa (Jesús), de qué trabajaba, y por qué a muchos les llamó la atención que fuera elegido.
Conviene entrar con esa palabra en la mano, porque cambia el modo de leer. Si lo que tenés adelante es una noticia, no alcanza con estudiarla: hay que creerla o no. Uno puede saberse un evangelio entero y no haber recibido nunca la noticia que trae. Y al revés: gente que apenas sabe leer la recibió completa y le cambió la casa. La diferencia no está en cuánto entendés, sino en si le creés al que te lo cuenta.
Antes de que entremos en el texto, hacé algo simple. Anotá en una línea cuál es, para vos, la buena noticia. Si no te sale escribirla, ya sabés qué le tenés que pedir a este estudio. Y si te sale, guardá la nota: al terminar el Evangelio vas a querer compararla.


