Devocional diario
19 de enero
Ganar sin sacar ventaja
La clave tiene dos mitades. La primera es directa: no harás negocios ilegítimos. La segunda cierra el portillo por donde se suele escapar: ni procures sacar ventaja de ninguna forma. Y trae un argumento que vale mirar, porque la Biblia enseña que el premio y la recompensa llegan como consecuencia de haber luchado legítimamente, según 2 Timoteo 2:5.
Ahí está la lógica. En una competencia, el que gana haciendo trampa no gana: queda descalificado, aunque cruce primero y aunque nadie lo haya visto. El resultado no vale por el resultado, vale por cómo se consiguió. Aplicado al trabajo, significa que un contrato firmado escondiendo información, un precio inflado a quien no sabe, una factura acomodada, no son logros con una mancha. Son logros que no cuentan. Y eso cae con fuerza especial sobre el dueño, porque el que fija los precios y firma los papeles es el que más ocasiones tiene de acomodar algo sin que se note.
Y hay un límite más fino que la ilegalidad. Sacar ventaja incluye muchas cosas que ningún tribunal te va a reclamar: el cliente que no entiende, el que está apurado, el que confía demasiado, el proveedor que no está en posición de negociar. La pregunta no es si podés hacerlo, sino si podrías contarlo en voz alta. Conducí todos tus negocios con integridad y rectitud, con temor de Elohim (Dios), sabiendo que YAHWEH (Jehová) honra la justicia, según Tehillim (Salmos) 37:6. Él saca a la luz lo que hiciste bien, aunque tarde, y también lo otro.
Revisá hoy una operación en curso donde tengas la ventaja, una sola, la que te vino a la cabeza mientras leías. Igualá la información: contale a la otra parte lo que vos sabés y ella no.


