Devocional diario
2 de abril
Entrená tu alma
Los tontos fácilmente se enojan, los sabios perdonan la ofensa.
El Consorcio para la investigación sobre Inteligencia Emocional en las Organizaciones hizo un estudio a nivel mundial y el resultado sorprendió. De nuestra capacidad para lograr éxito —en la vida, en las relaciones, en la empresa, en la congregación, en los estudios— apenas un veintitrés por ciento depende de las habilidades intelectuales. El otro setenta y siete por ciento depende de las aptitudes emocionales.
Si el peso está ahí, entrenar el alma pasa a ser la tarea principal. Y el estudio que empieza hoy va más lejos: dice que de eso se trata la vida cristiana. No de un rato devocional al costado de la semana, sino de tener conciencia de que tu vida emocional, tus reacciones del alma, dependen de tu vida espiritual. Los frutos del Espíritu no son un adorno; son el resultado de los cambios que Elohim (Dios) hace cuando le entregás la vida y lo dejás obrar en vos. Tu vida con Él te habilita para ser sabio, y sabio acá quiere decir capaz de manejar lo que sentís. La Biblia es el manual de ese entrenamiento.
Mirá el proverbio del día, porque no compara lo que esperarías. No pone al culto contra el ignorante. Pone al tonto contra el sabio, y la diferencia entre los dos está en una sola cosa: qué hace cada uno con una ofensa. Uno se enoja rápido, el otro perdona. Eso no se aprende en un aula ni se mide con un examen, y define más de tu vida que cualquier título que tengas colgado.
Lo que viene en estos días es una revisión, no una charla para animarte. Empezá por lo más simple: acordate de la última vez que te enojaste rápido y pedile al Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) que te muestre qué había debajo.


