Devocional diario
6 de diciembre
Un solo Mesías, dos venidas
El enfoque del Evangelio de Mathyahu (Mateo) es probarles a los judíos que Yahshúa (Jesús) es el Mesías. Por esa razón el autor comienza con la genealogía y lo describe como «hijo de David», el linaje del cual está profetizado que vendría el Mesías. Esa expresión, Mashiaj ben David, aparece nueve veces en este evangelio; no es un adorno, es la tesis del libro repetida a propósito.
Pero Mathyahu (Mateo) llegó a entender algo más. En el Tanaj hay profecías sobre el «Mesías Rey», el hijo de David, y también sobre el «Mesías Sufriente», conocido como Mashiaj ben Yosef. Esa aparente contradicción intrigó tanto a los comentaristas judíos que algunos llegaron a creer que vendrían dos o más mesías. Los evangelios y las cartas de Shaul (Pablo) nos ayudan a entender que no son dos personas: es una sola, en dos ocasiones.
En su primera venida Yahshúa (Jesús) vino a morir como el Cordero de YAHWEH (Jehová), el Mesías Sufriente; en su segunda venida va a regresar a gobernar como Rey de toda la Tierra. Lo que parecía un texto contradictorio era en realidad un texto en dos tiempos, y para leerlo bien hacía falta esperar. Los que lo leyeron apurado terminaron inventando dos mesías donde había uno. Mathyahu (Mateo) no resolvió la tensión borrando la mitad del Tanaj: la sostuvo hasta que la vida de Yahshúa (Jesús) se la explicó.
Esa es la paciencia que nos falta. Tenés promesas de Elohim (Dios) que hoy parecen chocar con lo que estás viviendo, y la tentación es elegir una y descartar la otra. No hace falta resolverlo: falta tiempo. Anotá hoy esa contradicción, dejala escrita y guardala, en vez de cerrarla apurado.


