7 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida
Una semana después de la revelación en Cesárea de Filipo, Yahshúa (Jesús) tuvo otra experiencia sobrenatural con sus discípulos. Según la tradición católica, esta experiencia sucedió en el Monte Tabor; pero dada la localización donde se encontraban Yahshúa (Jesús) y sus discípulos justo antes de este evento (en Cesárea de Filipo), lo más probable es que la montaña a la que se refiere sea el Monte Hermón, que se encuentra al norte (hoy, en la frontera entre Israel y Siria).
En esta ocasión sólo le acompañaron tres discípulos.
Mathyahu (Mateo) 17:1-2 Seis días después, Yahshúa (Jesús) tomó a Kefa (Pedro), a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
Esta no era la primera vez que alguien se transformaba así. Hay un precedente bíblico en Shemot (Éxodo): Moshe (Moisés) pasó por una experiencia similar cuando subió al Monte Sinaí.
Shemot (Éxodo) 34:29 Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con YAHWEH (Jehová).
La Biblia cuenta que el rostro de Moisés brillaba de tal manera que tuvo que cubrirse, porque era como ver directo al sol (Shemot (Éxodo) 34:29-35). ¿Y por qué le brillaba? La Biblia explica que fue resultado de haber estado en la Presencia de YAHWEH (Jehová). El rostro de Moisés reflejaba la luz del Señor, y algo similar le sucedió a Yahshúa (Jesús): Él estaba orando en el monte alto cuando se transfiguró.
Lucas 9:29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
Estando rodeado de la luz de YAHWEH (Jehová), se aparecieron ante Yahshúa (Jesús) otros dos hombres muy conocidos en la Biblia.
Mathyahu (Mateo) 17:3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
En las Escrituras, estos dos personajes son muy simbólicos: Moisés representa la Ley (la instrucción divina, la palabra de YAHWEH (Jehová) escrita), mientras que Elías representa a los profetas (la palabra revelada). Y tanto en la Toráh como en los profetas se encuentran revelaciones sobre el rol que jugará el Mesías.
Moisés y Elías fueron enviados por YAHWEH (Jehová) para llevarle un mensaje a Yahshúa (Jesús), tal como lo revela Lucas.
Lucas 9:30-31 Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Yahshúa (Jesús) a cumplir en Jerusalén.
Los dos profetas llegaron a hablar con Yahshúa (Jesús) sobre el plan que el Hijo de YAHWEH (Jehová) debía cumplir en un futuro cercano: Él debía ir a Jerusalén para morir en la cruz como «el Cordero de YAHWEH (Jehová) que quita el pecado del mundo» (Yojanan (Juan) 1:29).
Las enramadas
Al ver esta visión, Pedro creyó que había llegado el cumplimiento de la Fiesta de Tabernáculos, la cual apunta al milenio de paz que traerá el Mesías. En ese contexto se entiende lo que dijo.
Mathyahu (Mateo) 17:4 Entonces Kefa (Pedro) dijo a Yahshúa (Jesús): Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
En la Fiesta de Tabernáculos, el pueblo de YAHWEH (Jehová) está instruido a hacer enramadas o tabernáculos, que son habitaciones temporales (Vayikra (Levítico) 23:33-43). En la tradición judía, en cada uno de los ocho días de celebración bajo la enramada (heb. Sucá) se invita simbólicamente a ciertos personajes bíblicos: Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Aarón y David. Por eso, cuando Moisés y Elías se presentaron con Yahshúa (Jesús), Pedro creyó que se estaba realizando el cumplimiento profético de la Fiesta, y ofreció levantar una Sucá para cada uno de ellos.
Pero después se hizo evidente que esa no era la ocasión del cumplimiento, el cual ahora entendemos que será en la segunda venida de Yahshúa (Jesús). En ese momento la voz del Padre se dejó oír.
Mathyahu (Mateo) 17:5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.
El mismo Padre Celestial dio testimonio de quién era Yahshúa (Jesús) ante los discípulos. Y las palabras que usó están vinculadas a una profecía mesiánica en Yeshayah (Isaías).
Yeshayah (Isaías) 42:1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
Los discípulos reaccionaron como los israelitas cuando oyeron la voz de YAHWEH (Jehová) en el Monte Sinaí (Shemot (Éxodo) 20:18-20).
Mathyahu (Mateo) 17:6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.
No sabemos cuánto tiempo permanecieron postrados, pero no extrañaría que fuera un tiempo largo, pues Yahshúa (Jesús) los tuvo que levantar.
Mathyahu (Mateo) 17:7-8 Entonces Yahshúa (Jesús) se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Yahshúa (Jesús) solo.
Después de esto, Yahshúa (Jesús) les hizo una petición especial.
Mathyahu (Mateo) 17:9 Cuando descendieron del monte, Yahshúa (Jesús) les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.
En una de sus cartas, Kefa (Pedro) hizo referencia a este evento.
2 Kefa (2 Pedro) 1:17-18 Pues cuando él recibió de YAHWEH (Jehová) honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Éste es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.
En este contexto, Kefa (Pedro) explica la importancia de la profecía bíblica.
2 Kefa (2 Pedro) 1:19-21 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de YAHWEH (Jehová) hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
En los momentos oscuros de la vida, las profecías bíblicas nos guían para que tomemos decisiones basadas en lo que YAHWEH (Jehová) ha dicho, en lugar de dejarnos llevar por las circunstancias temporales.
Eliyah (Elías) vendrá primero
Conociendo los discípulos la profecía referente a Elías, le preguntaron a Yahshúa (Jesús) lo siguiente.
Mathyahu (Mateo) 17:10 …¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?
Esto no era algo que se hubieran inventado los escribas, sino lo que ellos enseñaban basados en una profecía de Malaji (Malaquías).
Malaji (Malaquías) 3:1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho YAHWEH (Jehová) de los ejércitos.
Y en el siguiente capítulo, Malaji (Malaquías) identifica quién es este mensajero.
Malaji (Malaquías) 4:5 He aquí, yo os envío el profeta Eliyah (Elías), antes que venga el día de YAHWEH (Jehová), grande y terrible.
Por esto, los rabinos esperaban a Eliyah (Elías) antes que al Mesías. Yahshúa (Jesús) entendió la pregunta y se lo aclaró.
Mathyahu (Mateo) 17:11-13 Respondiendo Yahshúa (Jesús), les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Eliyah (Elías) ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Yojanan (Juan) el Bautista.


