Evangelio de Mateo

Capítulo 27 de 28

Mateo 27

Yahshúa (Jesús) ante Pilato.

5 min de lectura Parte 1 de 3Nueva Generación Proyecto Vida

Yahshúa (Jesús) ante Pilato

Como vimos en el capítulo anterior, los sacerdotes judíos no tenían autoridad para ejecutar a nadie: durante la ocupación romana, solo las autoridades romanas podían dictar condenas de muerte. Por eso los líderes religiosos llevaron a Yahshúa (Jesús) ante el gobernador romano de la región.

Mathyahu (Mateo) 27:1-2 Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Yahshúa (Jesús), para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.

Sabían que al gobernador romano no le iban a importar los cuestionamientos religiosos de los judíos, pero sí le molestaría que alguien se autodenominara «rey de los judíos». Y esa fue la acusación que presentaron ante Pilato.

Antes de escuchar los detalles, el gobernador le preguntó a Yahshúa (Jesús) si la acusación era cierta.

Mathyahu (Mateo) 27:11 Yahshúa (Jesús), pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Yahshúa (Jesús) le dijo: Tú lo dices.

Luego escuchó el lado de los religiosos (27:12). Pero lo que más sorprendió al gobernador romano fue que Yahshúa (Jesús) no se defendiera. Bastaba con dar una explicación o una excusa y probablemente saldría libre; sin embargo, no dijo nada.

Mathyahu (Mateo) 27:12-14 Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Yahshúa (Jesús) no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.

¿Por qué Yahshúa (Jesús) no respondió ni se defendió, si el gobernador podía exonerarlo? Porque el plan de YAHWEH (Jehová) era que muriera en la cruz a favor del mundo. Yahshúa (Jesús) se estaba entregando como el Cordero de YAHWEH (Yeshayah (Isaías) 53:7).

Barrabás o el Mashíaj

Pilato se dio cuenta de que todo era una manipulación de los religiosos, y quiso darle una salida a Yahshúa (Jesús).

Mathyahu (Mateo) 27:15-18 Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Yahshúa (Jesús), llamado el Mashíaj? Porque sabía que por envidia le habían entregado.

No presentó esta salida solo por su «buena conciencia», sino por consejo de su esposa, a quien le había sido revelado en sueños que Yahshúa (Jesús) era inocente.

Mathyahu (Mateo) 27:19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.

Para sorpresa de todos, los religiosos prefirieron la muerte de Yahshúa (Jesús), que era inocente, antes que la de un verdadero criminal.

Mathyahu (Mateo) 27:20-22 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Yahshúa (Jesús) fuese muerto. Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Yahshúa (Jesús), llamado el Mashíaj? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!

Pilato no podía creer lo que escuchaba del pueblo, porque sabía que Yahshúa (Jesús) era inocente.

Mathyahu (Mateo) 27:23 Y el gobernador les dijo: Pues ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!

La presión del pueblo se volvió tan intensa que el gobernador tuvo que ceder para evitar una situación caótica, pero no sin antes lavarse las manos por la sangre inocente.

Mathyahu (Mateo) 27:24-26 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Yahshúa (Jesús), le entregó para ser crucificado.

Todos partícipes de su muerte

Tanto judíos como gentiles participaron en la muerte de Yahshúa (Jesús): los judíos pidieron su muerte, y los romanos lo torturaron y lo ejecutaron. Pero, en última instancia, Yahshúa (Jesús) murió por los pecados del mundo entero, y todos somos partícipes de ello (Romanos 4:25; 2 Corintios 5:21; GalutYah (Gálatas) 1:4; 1 Kefa (1 Pedro) 2:24; 1 Kefa (1 Pedro) 3:18).

1 Yojanan (1 Juan) 2:2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Yahshúa (Jesús) no solo sufrió en la cruz: antes de eso fue humillado y torturado por los romanos. La burla de ellos se centró en el título de «el rey de los judíos».

Mathyahu (Mateo) 27:27-31 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Yahshúa (Jesús) al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Aun en la cruz siguió el escarnio, esta vez con un letrero:

Mathyahu (Mateo) 27:37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: «Este es Yahshúa (Jesús), el Rey de los judíos.»