Evangelio de Mateo

Capítulo 26 de 28

Mateo 26

El día antes de su muerte.

9 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida

Dos días antes de la Pascua

Este capítulo cubre el penúltimo y el último día de Yahshúa (Jesús) antes de su muerte. En ese momento Él tenía dos cosas en mente: celebrar la Pascua y prepararse para ser el Cordero de la Pascua.

Mathyahu (Mateo) 26:1-2 Cuando hubo acabado Yahshúa (Jesús) todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.

En varias ocasiones Yahshúa (Jesús) les había advertido a sus discípulos que iba a morir, y no de causas naturales, sino que lo iban a matar. Pero la pregunta que tal vez todos se hacían era otra: ¿quién desearía su muerte, siendo Yahshúa (Jesús) tan bueno? Mathyahu (Mateo) responde a esa interrogante:

Mathyahu (Mateo) 26:3-4 Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Yahshúa (Jesús), y matarle.

No había razón real para encarcelar a Yahshúa (Jesús), y mucho menos para matarlo. Pero los líderes religiosos querían deshacerse de él porque se había vuelto una amenaza contra su autoridad. La última crítica que hizo de fariseos y escribas en público, en los patios del Templo, fue probablemente la gota que derramó el vaso, y empezaron a planear cómo quitárselo de encima. Aun así, tenían miedo de la reacción del pueblo.

Mathyahu (Mateo) 26:5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.

No pensaban actuar de inmediato, por ese miedo… pero la oportunidad se les abrió:

Mathyahu (Mateo) 26:14-16 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

Este fue el inicio de la traición de Judas, cuya culminación veremos al final del capítulo (Mathyahu (Mateo) 26:47-56). Judas vendió a Yahshúa (Jesús) por treinta monedas de plata (heb. shekels), que era el precio que la Biblia establece para el rescate de un siervo (Shemot (Éxodo) 21:32).

¿Por qué traicionó Judas a Yahshúa (Jesús), siendo uno de sus doce discípulos más cercanos? Algunos creen que, siendo celote, se decepcionó al darse cuenta de que Yahshúa (Jesús) no iba a derrocar a los romanos. Pero, dado el contexto, parece que la motivación era económica. El detonante pudo haber sido el perfume derramado sobre Yahshúa (Jesús), que es la historia que precede a su traición.

El perfume sobre su cabeza

Esta escena ocurrió en Betania, un pueblito cercano a Jerusalén donde Yahshúa (Jesús) se hospedaba cuando visitaba la ciudad santa. Lo vemos comiendo en casa de un hombre que probablemente había sido sanado por Él, ya que de otra forma no estaría en público. Pero la historia no se trata del anfitrión, sino de lo que hizo una mujer.

Mathyahu (Mateo) 26:6-7 Y estando Yahshúa (Jesús) en Betania, en casa de Simón el leproso, vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa.

Mathyahu (Mateo) no menciona el nombre de esta mujer, pero lo sabemos por otro evangelio: era María, hermana de Lázaro (Yojanan (Juan) 12:2-3). El perfume era de nardo, y probablemente era su dote matrimonial, dado su alto valor: trescientos denarios, el equivalente al trabajo de un año. Yojanan (Juan) describe que fue derramado sobre sus pies y Mathyahu (Mateo) dice que fue sobre la cabeza; probablemente fue en ambos, y Mathyahu (Mateo) hace énfasis en la cabeza para resaltar el rol de Yahshúa (Jesús) como Rey, mientras que Yojanan (Juan) menciona los pies enfatizando su rol de siervo.

Los discípulos no reaccionaron bien a lo que hizo María.

Mathyahu (Mateo) 26:8-9 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres.

Mathyahu (Mateo) no dice quién hizo el comentario, pero Yojanan (Juan) sí lo menciona, y es muy significativo:

Yojanan (Juan) 12:4-6 Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

La realidad es que a Judas no le interesaban los pobres, ni siquiera Yahshúa (Jesús): sólo su bolsillo. Por eso se cree que el dinero fue lo que motivó su traición.

Ante la crítica de los discípulos, Yahshúa (Jesús) salió en defensa de María:

Mathyahu (Mateo) 26:10-12 Y entendiéndolo Yahshúa (Jesús), les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.

María entendió mejor que todos los discípulos lo que estaba por suceder. Yahshúa (Jesús) iba a morir pronto, y ella actuó dándole lo más preciado que tenía. Él lo apreció y la recompensó:

Mathyahu (Mateo) 26:13 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

La última Pascua

El último día de Yahshúa (Jesús) antes de su muerte era muy especial para Él (Lucas 22:13-16). Al caer la noche de ese 14 de Nisán iban a celebrar la Pascua. Desde que los israelitas fueron liberados de la esclavitud en Egipto han celebrado esta fiesta, por invitación del Señor (Shemot (Éxodo) 12:2-14; Vayikra (Levítico) 23:4-5). Pero en esta ocasión Yahshúa (Jesús) tenía una ilusión especial, porque no sólo iban a comer el cordero de la pascua y a celebrar una fecha histórica: iba a revelarles a sus discípulos que Él era el Cordero de YAHWEH (Jehová) que daría su vida para salvación del mundo.

Lucas 22:15-16 Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de YAHWEH (Jehová).

Yahshúa (Jesús) instruyó a sus discípulos sobre los preparativos de esa fiesta tan importante (Mathyahu (Mateo) 26:17-19). Los elementos eran los mismos —pan sin levadura, hierbas amargas, vino y cordero—, pero lo distinto fue que Él les explicó lo que la Pascua revelaba acerca del Mesías.

Mathyahu (Mateo) 26:26-28 Y mientras comían, tomó Yahshúa (Jesús) el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Anuncia la traición

Esa noche Yahshúa (Jesús) también les dio una noticia tremenda que los sacudió a todos:

Mathyahu (Mateo) 26:21 Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.

Nadie podía creerlo, excepto el que ya tenía la semilla de la traición en el corazón.

Mathyahu (Mateo) 26:22-24 Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar. A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

A Yahshúa (Jesús) no lo tomó por sorpresa la traición de Judas, pues Él conoce lo que hay en nuestros corazones. Pero lo anunció por dos razones: para que la noticia no tomara por sorpresa a los demás, y para darle a Judas una oportunidad de arrepentirse (Mathyahu (Mateo) 26:25).

Al terminar la cena de la Pascua cantaron unos salmos, como suelen hacer los judíos desde tiempos inmemoriales (Mathyahu (Mateo) 26:30). En ese momento Yahshúa (Jesús) les dijo que no volvería a celebrar la Pascua hasta la era mesiánica, en su segunda venida:

Mathyahu (Mateo) 26:29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

Heriré al pastor

También les advirtió que esa noche sucedería algo tremendo.

Mathyahu (Mateo) 26:31-32 Entonces Yahshúa (Jesús) les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

Aquí estaba citando una profecía de Zejaryah (Zacarías), que el Señor entendió que se refería a su muerte y a las heridas que le dejaría la crucifixión.

Zejaryah (Zacarías) 13:6-7 Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice YAHWEH (Jehová) de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.

Por esta profecía, Yahshúa (Jesús) sabía que sus discípulos —las ovejas— serían perseguidos y dispersados. Por otro lado, la profecía también apunta a la dispersión de todos los judíos, conocida como la Diáspora, que se dio en el año 70, cuando el Templo fue destruido por los romanos.

Yahshúa (Jesús) advirtió además que sus discípulos se «escandalizarían». La palabra viene del griego skandalizo, que también puede traducirse como hacer tropezar, o incitar a pecar o a apostatar. En el momento más difícil, ellos iban a abandonar al Señor.

La promesa de Kefa (Pedro)

Los discípulos no podían creer lo que estaban oyendo. Después de todo lo que habían pasado juntos, ¿cómo era posible perder la fe y abandonarlo? Ante esto, Pedro saltó diciendo que nunca abandonaría al Señor.

Mathyahu (Mateo) 26:33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.

Sin duda la intención de Pedro era buena, pero Yahshúa (Jesús) le aclaró que esa misma noche lo iba a negar.

Mathyahu (Mateo) 26:34 Yahshúa (Jesús) le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

Pedro aún no podía creer tal cosa.

Mathyahu (Mateo) 26:35 Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

Al final del capítulo veremos cómo Pedro efectivamente negó a Yahshúa (Jesús), y cómo los demás discípulos se dispersaron momentáneamente.