Evangelio de Mateo

Capítulo 7 de 28

Mateo 7

En el Sermón del Monte, Yahshúa (Jesús) explicó que si queremos recibir, debemos pedir.

5 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida

En el Sermón del Monte, Yahshúa (Jesús) explicó que si queremos recibir, hay que pedir.

Mathyahu (Mateo) 7:7-8 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

¿Qué hace un bebé cuando necesita algo? Tenga hambre, le duela algo, haya que cambiarle el pañal o se sienta solo, llora. Cuando los niños aprenden a hablar, los padres les enseñan a pedir en vez de llorar. Y conforme crecen, aprenden a distinguir entre lo que sus padres les darán y lo que no, y piden en consecuencia.

En lo espiritual pasa igual. Al principio solo sabemos clamar y llorar para que se cubran nuestras necesidades o se cumplan nuestros deseos. Con la madurez aprendemos a pedir conforme a la voluntad de YAHWEH (Jehová).

1 Yojanan (1 Juan) 5:14-15 Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.
Yojanan (Juan) 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho.

Pedimos y no recibimos

¿Por qué a veces pedimos y no recibimos? Yaakov (Santiago) da dos razones: o pedimos mal, o sencillamente no pedimos.

Yaakov (Santiago) 4:2-3 Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.

Todo padre que quiere a su hijo desea complacerlo, pero no siempre le da lo que pide: unas veces porque no puede, otras porque no le conviene al niño. Y si pide algo justo y bueno, lo más probable es que lo reciba en la medida de lo posible. Esa misma confianza cabe tener con YAHWEH (Jehová), porque es bueno y generoso.

1 Yojanan (1 Juan) 3:21-22 Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de YAHWEH (Jehová); y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.

¿Y por qué no le pedimos más? Muchas veces por orgullo. Otras porque, en el fondo, no creemos que YAHWEH (Jehová) sea bueno: no lo conocemos como el Padre amoroso y generoso que quiere complacernos (Tehillim (Salmo) 145:17-19).

Por eso Yahshúa (Jesús) recurre al amor de un padre por su hijo para hablar del amor del Padre celestial.

Mathyahu (Mateo) 7:9-11 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

¿Y qué espera YAHWEH (Jehová) de nosotros al pedir y al orar? Fe. Que creamos en Él (Yojanan Mordejai (Marcos) 11:22-24).

Yaakov (Santiago) 1:6-8 Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna de YAHWEH (Jehová), siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.

La regla de oro

Una de las normas de convivencia más conocidas es la llamada regla de oro: no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.

Yahshúa (Jesús) enunció ese mismo principio en el Sermón del Monte, pero en positivo:

Mathyahu (Mateo) 7:12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

No es casualidad que la mencionara justo después de hablar de juzgar. Uno tiende a juzgar duro a los demás mientras espera misericordia para sí mismo. Y lo que Él dice es: traten a los demás como quieren que los traten a ustedes.

Aunque el principio se conoce en todo el mundo, su origen está en la Toráh, en forma de mandamiento: amarás a tu prójimo como a ti mismo (Vayikra (Levítico) 19:18). Shaul (Pablo) explicó que ahí se resume toda la ley:

GalutYah (Gálatas) 5:14 Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Romanos 13:8-10 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama a su prójimo, ha cumplido la ley. Porque esto: No cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en estas palabras se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.

Yahshúa (Jesús) fue todavía más explícito: toda la ley cabe en dos mandamientos, amar a YAHWEH (Jehová) y amar al prójimo.

Mathyahu (Mateo) 22:36-40 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? Y Él le dijo: Amarás a YAHWEH (Jehová) tu Elohim (Dios) con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.

Amar a YAHWEH (Jehová) y amar al prójimo son las dos caras de la misma moneda. Por eso Yojanan (Juan) escribió:

1 Yojanan (1 Juan) 4:20-21 Si alguno dice: Yo amo a YAHWEH (Jehová), y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a YAHWEH (Jehová) a quien no ha visto. Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a YAHWEH (Jehová), ame también a su hermano.