6 min de lectura Parte 1 de 3Nueva Generación Proyecto Vida
En Mathyahu (Mateo) 9:1-17 se narran la sanidad del paralítico y el llamado de Mathyahu (Mateo).
Sanidad del paralítico
Luego de la oposición que recibieron en Gadara, Yahshúa (Jesús) y sus discípulos regresan a su pueblo, Capernaúm (heb. Kefar Nahum, lit. «aldea de reposo»). Allí también encontraron oposición, pero esta vez por parte de los líderes religiosos. La fama de Yahshúa (Jesús) había llegado a sus oídos, y llegaron a Capernaum para inspeccionar sus enseñanzas y sus acciones. Ese día fueron testigos de un gran milagro.
Mathyahu (Mateo) 9:1-2 Entonces, entrando Yahshúa (Jesús) en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Yahshúa (Jesús) la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
Si el paralítico estaba pidiendo sanidad, ¿por qué Yahshúa (Jesús) habrá dicho «tus pecados te son perdonados»? Probablemente porque ésa era la causa de la enfermedad, y también porque la sanidad espiritual es más importante que la física. Pero en lugar de apreciar esto, los religiosos pensaron mal de Él.
Mathyahu (Mateo) 9:3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Éste blasfema.
No es extraño que pensaran esto, ya que sabían que sólo YAHWEH (Jehová) tiene autoridad para perdonar pecados. Yahshúa (Jesús) lo sabía. Así que, para demostrar quién era Él, hizo otro milagro:
Mathyahu (Mateo) 9:4-7 Y conociendo Yahshúa (Jesús) los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Porque, ¿Qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. Entonces él se levantó y se fue a su casa.
Los maestros de la ley conocían la profecía de Yeshayah (Isaías), que decía que cuando YAHWEH (Jehová) bajara a la tierra para salvarlos haría muchos milagros, entre los cuales estaba la sanidad de ciegos, sordos y cojos.
Yeshayah (Isaías) 35:4-6 Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro YAHWEH (Jehová) viene con retribución, con pago; YAHWEH (Jehová) mismo vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
Todos esos milagros Yahshúa (Jesús) los hizo. Demostró su identidad como Hijo de YAHWEH (Jehová) y como Mesías con hechos más que con palabras. Ante esos milagros, nadie podía negar su autoridad.
Mathyahu (Mateo) 9:8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a YAHWEH (Jehová), que había dado tal potestad a los hombres.
El llamado de Mathyahu (Mateo)
En este capítulo Mathyahu (Mateo) nos narra su propio encuentro personal con Yahshúa (Jesús).
Mathyahu (Mateo) 9:9 Pasando Yahshúa (Jesús) de allí, vio a un hombre llamado Mathyahu (Mateo), que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.
Como vimos en la introducción de este estudio, Mathyahu (Mateo) era un recaudador de impuestos, de los que también se conocían como «publicanos». Los publicanos eran odiados por la población local, ya que se les consideraba traidores por trabajar en favor de los romanos. Esos puestos eran susceptibles a la corrupción, porque aprovechaban la autoridad que se les concedía para cobrar impuestos y cobraban de más para enriquecerse. Mathyahu (Mateo) era uno de esos publicanos, y muchos se sorprendieron cuando Yahshúa (Jesús) lo llamó a seguirlo como discípulo.
Luego del llamado, da la impresión de que todos fueron a comer a casa de Mathyahu (Mateo), donde él invitó a gente conocida suya, probablemente para que oyeran el mensaje de Yahshúa (Jesús). Sin embargo, esa visita creó controversia.
Mathyahu (Mateo) 9:10-11 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Yahshúa (Jesús) y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
El hecho de que Yahshúa (Jesús) compartiera con algunos pecadores no quiere decir que actuara como ellos. No dejó de ser un hombre justo y perfecto. Pero en lugar de juzgar a los perdidos, les extendió una mano. Los religiosos, por el contrario, sólo juzgaban y no mostraban misericordia. Por eso Yahshúa (Jesús) respondió a su pregunta de la siguiente manera:
Mathyahu (Mateo) 9:12-13 Al oír esto Yahshúa (Jesús), les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
Yahshúa (Jesús) estaba citando un versículo del profeta Hoshea (Oseas).
Hoshea (Oseas) 6:6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de YAHWEH (Jehová) más que holocaustos.
Los religiosos juzgaban a los pecadores sin darse cuenta de que ellos mismos también necesitaban a YAHWEH (Jehová). Cumplían con rituales religiosos, pero sus corazones estaban alejados de Él. Tal como dice la Biblia, «no hay justo, ni aun uno» (Kohelet (Eclesiastés) 7:20; Romanos 3:10, 23-24): todos necesitamos arrepentirnos de algo y recibir la gracia y la misericordia de YAHWEH (Jehová). Y de lo que hemos recibido, debemos aprender a dar.
Sobre el ayuno
También los discípulos de Yojanan (Juan) estaban confundidos por ciertas acciones de Yahshúa (Jesús) y sus seguidores. Para entonces muchos de ellos le seguían, ya que Yojanan (Juan) había sido aprisionado. Una de sus preguntas era sobre el ayuno.
Mathyahu (Mateo) 9:14 Entonces vinieron a él los discípulos de Yojanan (Juan), diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?
Yahshúa (Jesús) aclaró que no estaba en contra del ayuno, pero no ayunaban con frecuencia por una razón simple:
Mathyahu (Mateo) 9:15 Yahshúa (Jesús) les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
El ayuno no es un ritual que uno debe cumplir sólo para sentirse más santo: es para conectar con YAHWEH (Jehová) y buscar Su Voluntad. Los discípulos tenían al Señor con ellos, así que no tenía sentido ayunar en ese momento.
Parábola del paño nuevo y el vino nuevo
A continuación, Yahshúa (Jesús) enseñó una parábola para ilustrar su enseñanza:
Mathyahu (Mateo) 9:16-17 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.
Con esta parábola Yahshúa (Jesús) nos enseña que cuando YAHWEH (Jehová) comienza a dar algo nuevo, debemos renovar nuestra mente y estar abiertos para poder recibirlo. Si seguimos con las costumbres y tradiciones del pasado, no podremos recibir lo nuevo.


