9 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida
Yojanan (Juan) el Bautista preparó el camino (Mathyahu (Mateo) 11:1-15)
En el capítulo tres empezamos a hablar de Yojanan (Juan) el Bautista (ver el estudio de Mathyahu (Mateo) 3:1-6), y en el capítulo once se vuelve a hablar de su ministerio. Yojanan (Juan) fue elegido aun antes de nacer con un propósito especial: preparar al pueblo de Israel para la llegada del Mesías (Yeshayah (Isaías) 40:3; Yojanan (Juan) 1:23; Malaji (Malaquías) 3:10; Lucas 7:27; Lucas 1:15-17; Malaji (Malaquías) 4:5-6).
Lucas 1:76-77 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados,
Yahshúa (Jesús) y Yojanan (Juan) eran primos, lo cual hace suponer que se conocían como parientes; pero fue el día del bautismo cuando él reconoció que Yahshúa (Jesús) era el Mesías.
Yojanan (Juan) 1:29-31 El siguiente día vio Yojanan (Juan) a Yahshúa (Jesús) que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de YAHWEH (Jehová), que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
Lo reconoció por una señal que el Señor ya le había indicado.
Yojanan (Juan) 1:32-34 También dio Yojanan (Juan) testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo). Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de YAHWEH (Jehová).
Desde ese momento, Yojanan (Juan) empezó a animar a sus discípulos a que buscaran a Yahshúa (Jesús). Algunos lo hicieron, como fue el caso de Andrés (Yojanan (Juan) 1:35-42). Otros se apegaron a su maestro hasta el final; de hecho, algunos pensaron que Yahshúa (Jesús) le estaba haciendo «competencia».
Yojanan (Juan) 3:26-28 Y vinieron a Yojanan (Juan) y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. Respondió Yojanan (Juan) y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.
Yojanan (Juan) tenía claro que Yahshúa (Jesús) era aquel a quien él le preparó el camino. Por eso dijo:
Yojanan (Juan) 3:30 Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.
Un tiempo después, Yojanan (Juan) fue aprisionado. No fue porque hubiera hecho algo malo o ilegal: al contrario, fue porque habló la verdad.
Marcos 6:17-18 Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Yojanan (Juan), y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. Porque Yojanan (Juan) decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
La pregunta de Yojanan (Juan)
Estando en la cárcel, Yojanan (Juan) envió a dos de sus discípulos a preguntarle algo a Yahshúa (Jesús):
Mathyahu (Mateo) 11:2-3 Y al oír Yojanan (Juan), en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?
Algunos ven en esto una duda o una crisis de fe de Yojanan (Juan); pero tal vez no era él quien dudaba, sino sus discípulos. Es probable que los enviara para que tuvieran testimonio de primera mano de Yahshúa (Jesús), pues algunos seguidores suyos habían cuestionado el comportamiento del Maestro (Mathyahu (Mateo) 9:14-15).
Veamos lo que Yahshúa (Jesús) respondió. No dijo «sí» ni «no»: respaldó su respuesta con hechos.
Mathyahu (Mateo) 11:4-6 Respondiendo Yahshúa (Jesús), les dijo: Id, y haced saber a Yojanan (Juan) las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
Aquí Yahshúa (Jesús) hacía referencia a la profecía mesiánica que habla de los milagros que se verán cuando el Señor mismo venga a salvar a su pueblo.
Yeshayah (Isaías) 35:4-6 Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro YAHWEH (Jehová) viene con retribución, con pago; YAHWEH (Jehová) mismo vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
Otras profecías mesiánicas no solo hablan de sanidad, sino también de «sacar a los presos de la cárcel». Tal vez era eso lo que querían saber Yojanan (Juan) y sus discípulos: ¿acaso el Señor lo liberaría de esa prisión injusta? Pero Yahshúa (Jesús) no mencionó nada de eso. Más bien terminó diciéndoles: «Bendito el que no halle tropiezo en mí». En otras palabras: benditos los que no se ofendan por la persecución y la adversidad que pasarán al servir al Señor.
Nota: esa misma ofensa la pueden tomar muchos en la segunda venida de Yahshúa (Jesús), cuando se presente con ojos de fuego y pies de bronce, y venga a juzgar al mundo (Apocalipsis 1:14-16).
Servir al Señor es el llamado más alto que cualquier persona pudiera tener, pero eso no garantiza que «nada le pasará». Ya leímos que Yahshúa (Jesús) advirtió que los creyentes serían «aborrecidos de todos por causa de su Nombre» (Mathyahu (Mateo) 10:22), y también dijo: «Dichosos son los que padecen persecución por causa de la justicia» (Mathyahu (Mateo) 5:10-12). Aunque no entendamos por qué YAHWEH (Jehová) permite estas cosas, lo importante es no tomar ofensa contra Él ni perder la fe, porque Él es bueno y justo, está en control, y todo obrará para bien (Romanos 8:28).
Yahshúa (Jesús) habla sobre Yojanan (Juan)
Después de la visita de los discípulos de Yojanan (Juan), Yahshúa (Jesús) aprovechó para comentar sobre este gran hombre.
Mathyahu (Mateo) 11:7 Mientras ellos se iban, comenzó Yahshúa (Jesús) a decir de Yojanan (Juan) a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
¡No! Yojanan (Juan) no era alguien que se dejara influir por las corrientes del mundo ni por la opinión de la gente.
Mathyahu (Mateo) 11:8 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.
De nuevo la respuesta es negativa. Aunque tenía derecho al sacerdocio en el Templo, lo dejó todo para dedicarse a YAHWEH (Jehová). En lugar de vivir con lujos, llevó una vida sumamente simple en el desierto. La gente no lo buscó por eso, sino por su mensaje, y es lo que Yahshúa (Jesús) señaló.
Mathyahu (Mateo) 11:9-10 Pero ¿Qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti.
Con estas palabras, Yahshúa (Jesús) honró a Yojanan (Juan) el Bautista delante de todos. Lo reconoció como el profeta que preparó el camino al Señor, tal como estaba profetizado (Malaji (Malaquías) 3:1; Yeshayah (Isaías) 40:3). Con esto estaba diciendo entre líneas que Él era el Mesías. Y por eso dijo que no había otro mayor que él (Mathyahu (Mateo) 11:11): Yojanan (Juan) tuvo el privilegio de preparar el camino al Señor.
El aprisco de rocas
Para entender el próximo versículo hay que leer primero una profecía mesiánica de Mijah (Miqueas), a la cual Yahshúa (Jesús) evidentemente está haciendo referencia. Esa profecía habla de que el Señor reunirá a su pueblo como rebaño, y menciona a un «abridor de camino» (heb. Haporetz).
Cuando el pastor lleva a sus ovejas a pastar a los montes, arma un aprisco, una especie de establo para resguardarlas en la noche, que solía estar rodeado de rocas apiladas. Allí pasaban la noche las ovejas, apretadas para guardar calor. Temprano en la mañana, el «abridor de brechas» botaba unas piedras para abrir un espacio que permitiera salir a las ovejas. Las que estaban cerca empezaban a empujar al lado de la apertura, haciendo caer más piedras, y así abrían un camino mayor para el resto del rebaño. Sabiendo esto se entienden mejor las palabras de la profecía:
Mijah (Miqueas) 2:12-13 De cierto te juntaré todo, oh Jacob; recogeré ciertamente el resto de Israel; lo reuniré como ovejas de Bosra, como rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de hombres. Subirá el que abre caminos delante de ellos; abrirán camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos YAHWEH (Jehová).
El Rey es el Mesías, quien irá a la cabeza. Y Yahshúa (Jesús) explicó que el abridor de brechas es Yojanan (Juan) el Bautista:
Mathyahu (Mateo) 11:12 Desde los días de Yojanan (Juan) el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
La palabra «violencia» en griego es Biazo, que también puede traducirse como «meterse a la fuerza». Yojanan (Juan) el Bautista hizo el rompimiento en su generación, llamando al pueblo al arrepentimiento porque el Reino de YAHWEH (Jehová) está a la mano. Los que atienden el mensaje del profeta son también rompedores de brecha en favor de su generación.
Las palabras de Yahshúa (Jesús) confirmaban lo que el Ángel del Señor profetizó al padre de Yojanan (Juan), Zejaryah (Zacarías), cuando le anunció el nacimiento de su hijo:
Lucas 1:16-17 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor YAHWEH (Jehová) de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
Yahshúa (Jesús) explicó que Yojanan (Juan) cumplió la profecía de Malaji (Malaquías) (Malaji (Malaquías) 4:5), viniendo en el «espíritu de Elías» y llamando al arrepentimiento:
Mathyahu (Mateo) 11:14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga.
Un tiempo después, los discípulos de Yahshúa (Jesús) volvieron a preguntarle al Maestro sobre Yojanan (Juan):
Mathyahu (Mateo) 17:10-13 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Yahshúa (Jesús), les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Yojanan (Juan) el Bautista.


