Evangelio de Mateo

Capítulo 12 de 28

Mateo 12

Reflexiones sobre el Día de Reposo.

10 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida

Reflexiones sobre el día de reposo (Mathyahu (Mateo) 12:1-21)

La fama de Yahshúa (Jesús) se extendió por todo Israel debido a los milagros que Él hacía. Grandes multitudes lo buscaban para ser sanadas o liberadas; otros lo seguían por sus enseñanzas, sus discípulos. También comenzaron a buscarlo los fariseos y los líderes religiosos, que llegaban a examinar y probar su «teología».

Como ya vimos en el Sermón del Monte, Yahshúa (Jesús) aclaró que no vino a anular la Ley (en hebreo Toráh), pues es la instrucción de YAHWEH (Jehová); más bien vino a cumplirla y enseñarla (Mathyahu (Mateo) 5:17-19). Cumplió con toda justicia divina y no faltó a ninguno de los mandamientos. Donde sí hubo divergencia con los religiosos fue en la forma de aplicar algunos de ellos, y uno de los temas más controversiales fue el día de reposo.

Mathyahu (Mateo) 12:1-2 En aquel tiempo iba Yahshúa (Jesús) por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.

Lícito o no lícito

¿Por qué decían los fariseos que estaba prohibido arrancar espigas en el día de reposo (heb. Shabat)? En realidad esa prohibición no está escrita en la Toráh —es decir, en el Pentateuco—, sino que era una interpretación de los rabinos.

Lo que dice la Biblia sobre el Shabat es lo siguiente, y dicho sea de paso, es el cuarto de los Diez Mandamientos:

Shemot (Éxodo) 20:8-10 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para YAHWEH (Jehová) tu Elohim (Dios); no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

En síntesis, esta es la instrucción de YAHWEH (Jehová) para el día de reposo:

  • Santificarlo. El séptimo día de la semana (el sábado) debe santificarse, es decir, apartarse para YAHWEH (Jehová).
  • No hacer obra. El Shabat es un día de reposo, y no debe hacerse ninguna obra (heb. Melaja).

Esto nos lleva a preguntar: ¿qué significa «hacer obra»? La palabra hebrea Melaja se refiere a un trabajo productivo o creativo. «No hacer obra» significa no trabajar ni producir. Eso fue lo que YAHWEH (Jehová) hizo en el séptimo día de la creación: reposó de toda obra (Bereshit (Génesis) 2:1-3), y ahora Él nos invita a seguir su ejemplo.

Pero a muchos les quedaba la duda: ¿qué implica exactamente «no hacer obra»? Los rabinos estudiaron el tema y concluyeron que «hacer obra» está relacionado con las actividades de la construcción del Tabernáculo, basados en lo que está escrito en el capítulo 35 de Shemot (Éxodo), donde el día de reposo se presenta a la par de las instrucciones del Tabernáculo. Sobre esa interpretación, el Talmud presenta una lista de «39 actividades prohibidas para el Shabat», entre las cuales están: arar, cosechar, cocinar, teñir lana, tejer, coser, amarrar, sacrificar un animal, construir, destruir, martillar y cargar un objeto a otro lugar.

Volviendo a la historia de Mathyahu (Mateo), los fariseos señalaron a los discípulos de Yahshúa (Jesús) de «profanar» el día de reposo por haber arrancado espigas para comer (Mathyahu (Mateo) 12:1-2), lo que para ellos equivalía a «cosechar», una de las actividades prohibidas según la interpretación rabínica. Pero evidentemente Yahshúa (Jesús) no coincidía con esa interpretación: permitió que cortaran granos para comer en el día de reposo, y le dijo a un paralítico que sanó que cargara su cama en ese día (Yojanan (Juan) 5:5-11).

Yahshúa (Jesús) vivió en perfecta obediencia a YAHWEH (Jehová) y guardó la Ley, pero no se sometió a la interpretación de los rabinos ni de los sabios, y eso fue lo que provocó el conflicto con los líderes religiosos.

En una ocasión, los fariseos y escribas le preguntaron: ¿por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos? Yahshúa (Jesús) respondió con palabras fuertes:

Marcos 7:6-9 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Yeshayah (Isaías), como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de YAHWEH (Jehová), os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de YAHWEH (Jehová) para guardar vuestra tradición.

En esa ocasión Yahshúa (Jesús) explicó muy bien el efecto que tiene añadir mandamientos a la Ley de YAHWEH (Jehová), que ya es perfecta (Tehillim (Salmo) 19:7; Yaakov (Santiago) 1:25): los mandamientos de los hombres nos pueden desviar y alejar de YAHWEH (Jehová), y aun de su Ley. El ejemplo del Shabat es perfecto, porque al añadir más reglas los religiosos convirtieron ese día en una carga, en lugar del reposo que estaba diseñado a ser.

Marcos comparte una frase muy significativa que Yahshúa (Jesús) dijo en esa ocasión:

Marcos 2:27-28 También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

El Shabat es el día que YAHWEH (Jehová) escogió para que lo apartemos para Él. Y si tenemos duda de lo que debemos o no debemos hacer, preguntémosle a Él, porque es su día. Pero sobre todo, no olvidemos que es un día para reposar: no solo del trabajo físico, también de las «obras espirituales». Es decir, en ese día reconocemos que el favor de YAHWEH (Jehová) no lo ganamos por ser perfectos, sino por su misericordia y su gracia, y por eso podemos reposar en Él (Hebreos 4:9-16).

El hombre convirtió el Shabat en una carga, cuando en realidad el Señor lo diseñó para que fuera un reposo y un deleite.

Yeshayah (Isaías) 58:13-14 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de YAHWEH (Jehová); y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en YAHWEH (Jehová); y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de YAHWEH (Jehová) lo ha hablado.

Me pregunto si el problema no está en que el hombre no quiere reposar ni soltar, porque quiere tener siempre el control. El reposo está en soltar, en descansar en YAHWEH (Jehová), confiando plenamente en Él. Si nos rendimos ante Él hallaremos el descanso que tanto anhela nuestra alma. Este es precisamente el mensaje que Yahshúa (Jesús) dio al final del capítulo once:

Mathyahu (Mateo) 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

En la tradición se consideraba que la Toráh, la Ley de YAHWEH (Jehová), es un yugo. Usando esa misma analogía, Yahshúa (Jesús) explicó que la Ley no es para cargarnos, sino para que nos vaya bien. Sus mandamientos no son cargosos, porque Él nos ayuda a ponerlos en práctica y traen bendición a nuestras vidas (Devarim (Deuteronomio) 4:40; Devarim (Deuteronomio) 12:28).

Yahshúa (Jesús) no eliminó el mandamiento del día de reposo: más bien le dio su correcta interpretación.

Los ejemplos de Yahshúa (Jesús)

Para responder la crítica de los fariseos (Mathyahu (Mateo) 12:2), Yahshúa (Jesús) mencionó dos ejemplos bíblicos:

  • Un sacerdote le ofreció a David los panes del Lugar Santo (Vayikra (Levítico) 24:5-9), los cuales los sacerdotes comían en el día de reposo (ref. Shemuel Alef (1 Samuel) 21:3-6); pero en esa ocasión los compartió con David porque eran los únicos disponibles.
  • Algunos sacerdotes trabajan en el Templo aun en el día de reposo, ya que alguien debe ofrecer el «Holocausto Continuo» (heb. Korban Tamid) y el sacrificio especial del Shabat (Bamidbar (Números) 28:9-10).

Otro ejemplo lo encontramos en el Evangelio de Yojanan (Juan):

  • La circuncisión de un bebé varón se debe hacer al octavo día, aunque caiga en día de reposo (lean la explicación de Yahshúa (Jesús) en Yojanan (Juan) 7:22-24).

El día de reposo es para el Señor, y Él decide cómo se hacen las cosas. Por eso Yahshúa (Jesús) terminó diciéndoles: «el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo» (Mathyahu (Mateo) 12:8).

Sanidad en Shabat

La discusión entre Yahshúa (Jesús) y los fariseos continuó, porque Él fue a la sinagoga de ellos para el servicio de Shabat. Allí le hicieron una pregunta para probarlo:

Mathyahu (Mateo) 12:9-10 Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Yahshúa (Jesús), para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?

Yahshúa (Jesús) volteó la pregunta hacia ellos, haciéndoles ver que ellos también actuarían si se tratara de ayudar a alguien o de rescatar algo cercano.

Mathyahu (Mateo) 12:11-12 Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.

Sanar al hombre de la mano seca —atrofiada o paralizada— sería algo bueno. Por lo tanto, Yahshúa (Jesús) lo sanó.

Mathyahu (Mateo) 12:13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.

En lugar de alegrarse y admirarse por el milagro, los fariseos se molestaron con Yahshúa (Jesús), al punto de querer matarlo.

Mathyahu (Mateo) 12:14 Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Yahshúa (Jesús) para destruirle.

Tal vez aún no hablaban de matarlo, pero definitivamente estaban considerando hacer algo para destruir su ministerio. ¿Por qué? Por la simple razón de que estaba amenazando los ministerios de ellos con esas enseñanzas «nuevas».

Yahshúa (Jesús) se apartó

Yahshúa (Jesús) no iba a dejarse intimidar por la opinión de los líderes religiosos; sin embargo, se apartó, porque su ministerio estaba comenzando y aún tenía mucho que hacer. Todavía no había llegado el momento de revelarse por completo, y por eso pedía a la gente cierta discreción.

Mathyahu (Mateo) 12:15-16 Sabiendo esto Yahshúa (Jesús), se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos, y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen.

Yahshúa (Jesús) pudo haberse promocionado como el hacedor de milagros y el salvador de Israel, pero no lo hizo. A Mathyahu (Mateo) le impresionó esa discreción, y la apreció como el cumplimiento de una profecía de Yeshayah (Isaías) (Yeshayah (Isaías) 42:1-4).

Mathyahu (Mateo) 12:17-21 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Yeshayah (Isaías), cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles.

La primera parte de esta profecía se cumplió cuando la voz del Padre se dejó oír el día en que Yahshúa (Jesús) se bautizó, diciendo: «Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia» (Mathyahu (Mateo) 3:16-17).