5 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida
Mathyahu (Mateo) 19:1-12 recoge la pregunta de los fariseos sobre el divorcio.
Al otro lado del Jordán
Como ya hemos mencionado, Yahshúa (Jesús) vivía en la región de Galilea, concretamente en una aldea llamada Capernaum, a la orilla del lago. Cuando lo vemos en Jerusalén es porque iba a celebrar las fiestas bíblicas (Vayikra (Levítico) 23), para las cuales miles de israelitas peregrinaban a la ciudad. En este capítulo hay una transición de localidad en el ministerio de Yahshúa (Jesús): su vista ya está puesta en la misión que cumplirá en Jerusalén.
Al inicio del capítulo 19 vemos que Yahshúa (Jesús) fue a la región de Judea, donde están Jerusalén y el Templo. Pero en esta ocasión se dirigió a un área aislada, al otro lado del río Jordán, probablemente donde ministraba Juan el Bautista.
Mathyahu (Mateo) 19:1-2 Aconteció que cuando Yahshúa (Jesús) terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán. Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.
Dondequiera que iba, las multitudes lo seguían en busca de sanidad. Pero también lo seguía siempre un grupo de fariseos.
La pregunta del divorcio
Los fariseos enviaban siempre una comitiva detrás de Yahshúa (Jesús). No para aprender de Él, sino como espías que reportaban lo que enseñaba y hacía, con el objetivo de denunciarlo si actuaba contra el establecimiento religioso. En esta ocasión le hicieron una pregunta para ponerlo a prueba.
Mathyahu (Mateo) 19:3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
La pregunta apuntaba a una ley controversial sobre el divorcio. Y esta vez estaban citando la Toráh (Deuteronomio), que es la Ley de YAHWEH (Jehová) y no una de las tradiciones de los ancianos. Querían ver si Yahshúa (Jesús) cumplía de verdad con los mandamientos.
Pero en lugar de ir al versículo que ellos citaban, Yahshúa (Jesús) fue al origen de la intención de YAHWEH (Jehová) para todo matrimonio.
Mathyahu (Mateo) 19:4-6 El, respondiendo, les dijo: habéis leído que El que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que YAHWEH (Jehová) juntó, no lo separe el hombre.
Yahshúa (Jesús) citó lo que está escrito al principio de la Toráh, en el libro de Génesis (Bereshit (Génesis) 1:27; Bereshit (Génesis) 2:24). La unión entre un hombre y una mujer es para siempre: ésa era la intención de YAHWEH (Jehová), y eso les hizo ver.
Siguiendo el argumento, los fariseos le hicieron otra pregunta:
Mathyahu (Mateo) 19:7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
Efectivamente, el libro de Deuteronomio contempla el divorcio:
Devarim (Deuteronomio) 24:1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.
Lo controversial de este versículo es la causa del divorcio: haber hallado «alguna cosa indecente». La expresión hebrea es Ervat Davar, que también puede traducirse como cosa o asunto de indecencia, desnudez, inmundicia, vergüenza o confusión. En tiempos de Yahshúa (Jesús), su interpretación estaba partida en dos escuelas de pensamiento: un grupo de rabinos entendía que «la cosa indecente» era cualquier cosa que molestara al marido (escuela de Hilel), mientras que otro grupo sostenía que se trataba del adulterio (escuela de Shamai). Los fariseos querían saber cuál de las dos favorecía Yahshúa (Jesús).
Mathyahu (Mateo) 19:8-9 Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
La interpretación de Yahshúa (Jesús) coincidía con la corriente más estricta. Explicó que lo ideal en un matrimonio es permanecer unidos para siempre, y que la única razón para disolverlo es el adulterio o la fornicación.
¿Conviene casarse?
Hasta a los discípulos les pareció altísimo el estándar, y se lo dijeron:
Mathyahu (Mateo) 19:10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
Sobre la idea de no casarse, Yahshúa (Jesús) respondió que no todos están hechos para eso.
Mathyahu (Mateo) 19:11-12 Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.
Pablo también tocó el tema en su carta a la iglesia de Corinto. Explica que los solteros pueden dedicarse por completo a YAHWEH (Jehová), mientras que los casados deben atender a su pareja:
1 Corintios 7:32-34 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.
Esto no quiere decir que Pablo esté en contra del matrimonio. Él explica que es algo bueno; pero si alguien quiere servir por completo a YAHWEH (Jehová), mejor aún (1 Corintios 7:35-40).


