7 min de lectura Parte 1 de 3Nueva Generación Proyecto Vida
Mathyahu (Mateo) 21:1-16 narra la entrada triunfal a Jerusalén.
En el capítulo anterior vimos que Yahshúa (Jesús) comenzó su ascenso a Jerusalén. Sería la última vez que subiera a la Ciudad Santa: unos días después, precisamente en la Pascua, iba a morir como «el Cordero de YAHWEH (Jehová) que quita el pecado del mundo» (Yojanan (Juan) 1:29).
En los próximos capítulos veremos cómo Yahshúa (Jesús) cumplió cada uno de los pasos de la Pascua, tal como fue instruida a los israelitas en su salida de Egipto (Shemot (Éxodo) 12). Aquella primera Pascua era la sombra de lo que el Mesías iba a cumplir en el plan de redención.
Yahshúa (Jesús) llegó a Jerusalén el 10 de Nisán, una fecha muy significativa: ése era el día exacto en que YAHWEH (Jehová) instruyó a los israelitas apartar el cordero de la Pascua (Shemot (Éxodo) 12:3-5). El cordero debía quedar a la vista de la congregación para ser examinado y comprobar que no tenía mancha ni defecto. No fue coincidencia que Yahshúa (Jesús) hiciera su entrada triunfal justo en esa fecha: como Cordero de YAHWEH (Jehová), se expuso delante de toda la congregación para ser examinado, y fue hallado justo (1 Kefa (1 Pedro) 1:19; Lucas 23:14-15; Mathyahu (Mateo) 27:4,24; Lucas 23:39-43).
La entrada triunfal
Esta vez Yahshúa (Jesús) no entró a Jerusalén desapercibido, sino de forma muy visible. Pero para hacer su entrada necesitaba algo que no tenía a la mano, aunque sabía que le sería provisto milagrosamente.
Mathyahu (Mateo) 21:1-3 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Yahshúa (Jesús) envió dos discípulos, diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.
Y así pasó. Los discípulos fueron a buscar el asna con su pollino, y le fue provisto.
Mathyahu (Mateo) 21:6-7 Y los discípulos fueron, e hicieron como Yahshúa (Jesús) les mandó; y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.
Yahshúa (Jesús) no pidió el asno porque estuviera cansado de caminar, sino como una señal profética.
Mathyahu (Mateo) 21:4-5 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga.
Mathyahu (Mateo) está citando aquí dos profecías mesiánicas, una de Yeshayah (Isaías) y otra de Zejaryah (Zacarías):
Yeshayah (Isaías) 62:11 He aquí que YAHWEH (Jehová) hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.
Zejaryah (Zacarías) 9:9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
Yahshúa (Jesús) entró a Jerusalén montado en un pollino, cumpliendo así la profecía. Fue una entrada triunfal, y las multitudes salieron a recibirlo.
Mathyahu (Mateo) 21:8-9 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
Es significativo que la gente pusiera sus mantos y ramas en el camino. Era una especie de alfombra que en la antigüedad el pueblo tendía ante los reyes o ante personas importantes, como la «alfombra roja» de hoy. Hay un ejemplo bíblico en 2 Melajim (2 Reyes) 9:1-13, cuando el profeta unge a Jehú como rey.
El significado de «Hosanna»
En tiempos de Yahshúa (Jesús), el pueblo de Israel esperaba al Mesías prometido en las Escrituras. Por eso, cuando lo vieron entrar a Jerusalén montado sobre un pollino, la multitud reaccionó. No sólo le tendieron una alfombra como a un rey: además lo pregonaron como «Hijo de David», lo que equivalía a reconocerlo como el Mesías Rey.
La multitud proclamó también una frase muy conocida por los peregrinos: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!». Es un trozo del Tehillim (Salmo) 118, que forma parte de los salmos llamados Hallel (Tehillim (Salmos) 113-118), los cuales expresan agradecimiento a YAHWEH (Jehová) y regocijo por la redención divina. Los judíos suelen cantarlos durante las fiestas bíblicas, y así salió espontáneamente cuando los peregrinos vieron a Yahshúa (Jesús) entrar a Jerusalén.
La palabra Hosanna es la transliteración de dos palabras hebreas: Hoshia (lit. sálvanos) y Na (lit. ahora). Así aparece traducida en el salmo:
Tehillim (Salmo) 118:25-26 Oh YAHWEH (Jehová), sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh YAHWEH (Jehová), que nos hagas prosperar ahora. Bendito el que viene en el nombre de YAHWEH (Jehová); desde la casa de YAHWEH (Jehová) os bendecimos.
La entrada de Yahshúa (Jesús) y la recepción que le dio el pueblo fueron todo un espectáculo, y conmocionaron a Jerusalén. Los que no lo conocían preguntaban quién era, porque parecía ser el Mesías.
Mathyahu (Mateo) 21:10-11 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? Y la gente decía: Este es Yahshúa (Jesús) el profeta, de Nazaret de Galilea.
Reacción de los religiosos
En el Evangelio de Lucas vemos que los religiosos no le dieron una bienvenida tan calurosa.
Lucas 19:39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.
Lejos de hacerles caso, el Señor respondió:
Lucas 19:40 Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.
En esa misma línea, Mathyahu (Mateo) cuenta que Yahshúa (Jesús) también realizó milagros y sanidades en esa ocasión.
Mathyahu (Mateo) 21:14 Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó.
Pero, lejos de creer, los religiosos se molestaron porque la gente lo estaba reconociendo como el Mesías.
Mathyahu (Mateo) 21:15-16 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Yahshúa (Jesús) les dijo: Sí; ¿Nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?
De nuevo Yahshúa (Jesús) cita las Escrituras (Tehillim (Salmo) 8:2), y de forma indirecta les confirma que Él es el Mesías, una verdad que ha salido a la luz por boca de gente simple.
Yahshúa (Jesús) lloró por Jerusalén
Lucas cuenta también que ese día Yahshúa (Jesús) lloró por la ciudad.
Lucas 19:41-42 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.
Yahshúa (Jesús) sabía que no todos lo iban a recibir. Pero no se tomó el rechazo como algo personal: sabía que los ojos de la mayoría habían sido tapados para que no pudieran reconocerlo, tal como lo explica Pablo (Romanos 11). Y sabía también que en su segunda venida todos lo reconocerán, e Israel será salvo (Romanos 11:25-26).
En ese momento profetizó lo que pasaría en Jerusalén cuarenta años después.
Lucas 19:43-44 Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.
Efectivamente, en el año 70 d. C. el ejército romano destruyó Jerusalén, y no quedó piedra sobre piedra del magnífico Templo embellecido por Herodes.


