3 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida
Mathyahu (Mateo) 22:1-14 recoge la parábola de la boda.
En el Evangelio de Mathyahu (Mateo), Yahshúa (Jesús) usa las parábolas para explicar cómo funciona el Reino de YAHWEH (Jehová). En este capítulo echa mano de la imagen de una boda.
Parábola de la boda
Mathyahu (Mateo) 22:1-7 Respondiendo Yahshúa (Jesús), les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.
Con esta parábola, Yahshúa (Jesús) sigue el tema del rechazo del pueblo de YAHWEH (Jehová). Israel fue invitado, pero no quiso ir. Y el rechazo fue tan categórico que hasta mataron a los emisarios, que representan a los profetas.
Yahshúa (Jesús) continúa la analogía y señala que, a pesar del desprecio del pueblo, los planes del Rey siguen vigentes.
Mathyahu (Mateo) 22:8-10 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.
La parábola hace referencia al rechazo que Israel hizo del Mesías. Sólo un remanente lo reconoció y lo siguió. Pero ese rechazo abrió la puerta para que todos los demás pueblos fueran invitados también (Romanos 11).
La vestidura de boda
Yahshúa (Jesús) termina la parábola con una aclaración sobre la vestimenta adecuada para la boda del hijo del Rey.
Mathyahu (Mateo) 22:11-14 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿Cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
En la simbología bíblica, la vestimenta representa las acciones justas de las personas (Apocalipsis 19:7-8). Este invitado llegó con sus propias vestiduras y no aceptó ponerse las que el Rey le ofrecía. La Biblia describe nuestra propia justicia como «trapos de inmundicia» (Yeshayah (Isaías) 64:6). Nuestra justicia no basta para entrar al Reino de YAHWEH (Jehová); es el Señor mismo quien nos ofrece, por su gracia, las vestiduras de salvación (Yeshayah (Isaías) 61:10).
La boda como imagen del pacto
Esta parábola es muy significativa porque rescata el tema de la boda para hablar de la relación de YAHWEH (Jehová) con su pueblo. Es un tema que se repite a lo largo de toda la Biblia, y que culmina con la Nueva Jerusalén descendiendo de los cielos como una novia.
Apocalipsis 21:2-3 Y yo Yojanan (Juan) vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de YAHWEH (Jehová), dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de YAHWEH (Jehová) con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y YAHWEH (Jehová) mismo estará con ellos como su Elohim (Dios).


