Evangelio de Mateo

Capítulo 23 de 28

Mateo 23

Advertencia sobre los religiosos.

3 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida

Advertencia sobre los religiosos

Después del ataque de preguntas capciosas de fariseos y saduceos, Yahshúa (Jesús) se vuelve hacia sus discípulos y hacia la gente que lo seguía. Aprovecha el momento para decirles abiertamente lo que piensa del liderazgo religioso de ese tiempo.

La cátedra de Moisés

Empieza haciendo referencia a una figura de autoridad:

Mathyahu (Mateo) 23:1-2 Entonces habló Yahshúa (Jesús) a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.

La «cátedra de Moisés» era, en tiempos de Yahshúa (Jesús), un asiento especial que se colocaba en las sinagogas y quedaba reservado para el maestro (heb. Rabí) que enseñaba la Toráh, es decir, el Pentateuco. El nombre viene de la imagen de Moisés sentado juzgando al pueblo e interpretando la Ley de YAHWEH (Shemot (Éxodo) 18:13).

Los que mejor conocían la Toráh eran entonces los fariseos y los escribas. Por eso se sentaban en la «cátedra de Moisés»: no sólo para enseñar la Palabra de YAHWEH (Jehová), sino también para interpretar la Ley y aplicarla a la vida diaria. Acerca de esto, Yahshúa (Jesús) dijo:

Mathyahu (Mateo) 23:3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

Lo reprensible de los fariseos no era tanto lo que enseñaban, sino lo que hacían… o dejaban de hacer.

Mathyahu (Mateo) 23:4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

Esto va en línea con la hipocresía que Yahshúa (Jesús) ya les había criticado antes (Mathyahu (Mateo) 15:7-9; Mathyahu (Mateo) 16:1-6; Mathyahu (Mateo) 6:2,5,16). En teoría, los fariseos decían muchas cosas correctas. El problema es que no ponían en práctica los principios de YAHWEH (Jehová) en su propia vida: sólo cargaban y condenaban a los demás.

Hacerlo todo para ser vistos

En su crítica, Yahshúa (Jesús) va a la raíz del problema: buscan impresionar a los hombres, no quedar bien con YAHWEH (Jehová).

Mathyahu (Mateo) 23:5-7 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.

Las filacterias son unas cajitas que contenían el Shemá, el mandato de amar a YAHWEH (Jehová) y guardar sus mandamientos tal como está escrito en Devarim (Deuteronomio) 6:4-9. Los judíos se las amarran a los brazos mientras dicen la oración diaria. Son pequeñas, pero algunos religiosos las hacían extra grandes para que todos las vieran. De forma parecida, los judíos colocan flecos (heb. Tzitzit) en sus mantos de oración (heb. Talit), que sirven de recordatorio para cumplir los mandamientos de YAHWEH (Bamidbar (Números) 15:38-40). Lo que Yahshúa (Jesús) critica no son los flecos ni las filacterias, sino la hipocresía de unos religiosos cuya intención no es quedar bien con YAHWEH (Jehová), sino ganarse el reconocimiento de los hombres.

Esta crítica tan fuerte a los líderes religiosos de su tiempo no era para hacerlos quedar mal por haberlo rechazado. ¡Nada más lejos de su intención! Yahshúa (Jesús) lo hizo en favor de sus discípulos, para que en su ausencia no reposaran en unos líderes religiosos tan fallidos.

Uno solo es el Maestro

Mathyahu (Mateo) 23:8-10 Pero vosotros no queráis que os llamen «Rabí»; porque uno es vuestro Maestro, el Mashíaj, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Mashíaj.

Los fariseos estaban llenos de orgullo. Yahshúa (Jesús), en cambio, enseñó que a un líder lo caracterizan la humildad y el espíritu de servicio.

Mathyahu (Mateo) 23:11-12 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.