6 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida
Las últimas palabras en el Templo
El tema de este capítulo es una extensión del anterior. Al final del capítulo 23 leímos las palabras de lamento que Yahshúa (Jesús) expresó por la Ciudad Santa:
Mathyahu (Mateo) 23:37-38 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta.
En esa última frase estaba citando al profeta Yirmeyah (Jeremías):
Yirmeyah (Jeremías) 22:5 Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurado, dice YAHWEH (Jehová), que esta casa será desierta.
Todo esto lo dijo ante las multitudes en Jerusalén, probablemente en los patios del Templo o en las gradas que llevan a él. Fue la última vez que Yahshúa (Jesús) entró al Templo. Y, como si estuviera despidiéndose, dijo:
Mathyahu (Mateo) 23:39 Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Estas fueron las últimas palabras que Yahshúa (Jesús) dirigió al público en general. A partir de aquí sólo habla con sus discípulos, salvo para contestar las preguntas del Sanedrín.
No quedará piedra sobre piedra
Da la impresión de que los discípulos no entendieron en ese momento la trascendencia de sus palabras. De hecho, tal vez se quedaron confundidos, porque su reacción fue admirar los edificios del Templo:
Mathyahu (Mateo) 24:1 Cuando Yahshúa (Jesús) salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
El complejo del Templo había sido agrandado y hermoseado por Herodes el Grande, y era majestuoso. Pero Yahshúa (Jesús) volvió a profetizar que sería destruido.
Mathyahu (Mateo) 24:2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.
La profecía se cumplió al pie de la letra. Cuarenta años después —el equivalente a una generación— el ejército romano sitió Jerusalén y la destruyó. Al Templo le prendieron fuego, y ardió tanto que hasta el oro del Lugar Santo se derritió. Según el historiador Josefo, los soldados romanos levantaron las piedras del suelo para quedarse con parte de ese oro. Así se cumplieron literalmente las palabras proféticas de Yahshúa (Jesús). Del complejo del Templo sólo quedó parte de los cimientos del muro exterior, y un tramo de eso es lo que hoy se conoce como el «Muro de los Lamentos» (heb. Kotel).
Revelación en el Monte de los Olivos
Después de salir del Templo, Yahshúa (Jesús) y sus discípulos se dirigieron al Monte de los Olivos, que queda frente a la entrada principal del Templo, hacia el este, cruzando el valle de Cedrón. Allí los discípulos le preguntaron más detalles sobre lo que ocurriría en Jerusalén y sobre su regreso, pues para entonces ya sabían que Él iba a morir y a resucitar.
Mathyahu (Mateo) 24:3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
La respuesta de Yahshúa (Jesús) no apuntó a una fecha específica: habló de las señales que precederían a su venida.
Señales de su venida
Falsos mesías
Mathyahu (Mateo) 24:4-5 Respondiendo Yahshúa (Jesús), les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Mesías; y a muchos engañarán.
Mathyahu (Mateo) 24:23-26 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Mesías, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Mesías, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.
Guerras
Mathyahu (Mateo) 24:6-7 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino.
Calamidades
Mathyahu (Mateo) 24:7 Y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
Mathyahu (Mateo) 24:29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
Estas señales tienen doble cumplimiento: sucedieron en torno a la destrucción del Templo, pero también precederán a la segunda venida del Mesías.
Principio de dolores
Yahshúa (Jesús) señaló que las señales anteriores marcan sólo el inicio de la tribulación que vendrá antes de su venida.
Mathyahu (Mateo) 24:8 Y todo esto será principio de dolores.
La frase «principio de dolores» es una analogía de un alumbramiento. Así como una mujer siente dolores antes del parto, y esos dolores van en aumento, de la misma manera el mundo sentirá «dolores» antes de la llegada del Mesías. En la tradición judía se los conoce como «los dolores de parto del Mesías»: un «tiempo de angustia» previo a su venida (Yirmeyah (Jeremías) 30:6-9). Así como los dolores de una mujer anuncian el nacimiento de su bebé, el mundo será sacudido por señales que apuntan a la venida del Mesías, y que se irán intensificando. Varias profecías bíblicas comparan la llegada del Mesías con un nacimiento (Mijah (Miqueas) 5:2-4; Yeshayah (Isaías) 66:7-11), incluido Apocalipsis:
Apocalipsis 12:2,5 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento… Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para YAHWEH (Jehová) y para su trono.
Yahshúa (Jesús) explicó que las guerras, las calamidades y los falsos mesías serían sólo el principio. Después vendrían otras señales que anuncian su retorno.
Otras señales
Persecución a los creyentes
Mathyahu (Mateo) 24:9-10 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
Engaño
Mathyahu (Mateo) 24:11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
Incremento en la maldad
Mathyahu (Mateo) 24:12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Mathyahu (Mateo) 24:13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Evangelismo global
Mathyahu (Mateo) 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Al leer la lista de señales que Yahshúa (Jesús) dio sobre su venida, no podemos evitar notar que muchas de ellas ya son visibles y se publican en las noticias alrededor del mundo.
Los sellos de Apocalipsis
Otro dato interesante es el paralelo que hay entre las señales que Yahshúa (Jesús) mencionó y los sellos de Apocalipsis:
- Sello 1 — jinete con arco y corona: el anticristo (Apocalipsis 6:1-2).
- Sello 2 — jinete con espada: guerra (Apocalipsis 6:3-4).
- Sello 3 — jinete con balanza: escasez (Apocalipsis 6:5-6).
- Sello 4 — jinete de muerte (Apocalipsis 6:7-8).
- Sello 5 — persecución de los santos (Apocalipsis 6:9-11).
- Sello 6 — terremoto y señales en el cielo (Apocalipsis 6:12-17).
- Sello 7 — silencio en el cielo (Apocalipsis 8:1).
En la próxima entrada hablaremos de la abominación desoladora y de la llegada del Mesías en su segunda venida.


