10 min de lectura Parte 1 de 2Nueva Generación Proyecto Vida
El capítulo tres habla del rol que jugó Yojanan (Juan) el Bautista en la venida del Mesías. Pero primero veamos quién era él.
Quién era Yojanan (Juan)
El nombre de Juan en hebreo es Yojanan, que significa «favor o gracia de YAHWEH (Jehová)».
Yojanan (Juan) fue el hijo único de un sacerdote llamado Zejaryah (Zacarías). Su nacimiento fue un milagro, ya que su madre, Elisabet, era estéril y no había podido tener hijos (Lucas 1:5-7).
Pero un día YAHWEH (Jehová) les envió un mensaje diciéndoles que tendrían un hijo. A Zejaryah (Zacarías) le costó creerlo, ya que además del problema de esterilidad él y su esposa eran de edad avanzada. Pero el ángel de YAHWEH (Jehová) le dijo que su hijo tenía una misión especial que cumplir.
Lucas 1:11-17 Y se le apareció un ángel de YAHWEH (Jehová), de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zejaryah (Zacarías) se turbó, y el temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: No temas, Zejaryah (Zacarías), porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Yojanan (Juan). Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento. Porque él será grande delante de YAHWEH (Jehová); no beberá ni vino ni licor, y será lleno del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) aun desde el vientre de su madre. Y él hará volver a muchos de los hijos de Israel a YAHWEH (Jehová) su ELOHIM (Dios). E irá delante de El en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para YAHWEH (Jehová) un pueblo bien dispuesto.
Zejaryah (Zacarías) se sorprendió, no sólo por la promesa de que tendría un hijo sino también por la misión que éste cumpliría. El día de la circuncisión de Yojanan (Juan) (Lucas 1:59-66) vino a Zejaryah (Zacarías) una palabra profética que confirmaba el propósito de su hijo.
Lucas 1:67,76-79 Y su padre Zejaryah (Zacarías) fue lleno del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo), y profetizó diciendo: Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo; porque irás delante de YAHWEH (Jehová) para preparar sus caminos; para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Elohim (Dios), con que la Aurora nos visitará desde lo alto, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pies en el camino de Shalom.
Lo milagroso de su nacimiento hizo más evidente el propósito especial que él tenía. Muchas señales lo acompañaron: un embarazo a edad avanzada, de alguien que fue estéril toda su vida; la aparición del ángel en el Lugar Santo; la pérdida de voz de Zejaryah (Zacarías) y su recuperación el día de la circuncisión. Todos estos milagros sirvieron de testimonio a muchos.
Lucas 1:65-66 Y vino temor sobre todos los que vivían a su alrededor; y todas estas cosas se comentaban en toda la región montañosa de Judea. Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Qué, pues, llegará a ser este niño? Porque la mano de YAHWEH (Jehová) ciertamente estaba con él.
En el desierto
Pasaron treinta años desde la promesa hasta el cumplimiento. Yojanan (Juan) creció y maduró, pero no terminó en los lugares que uno hubiera imaginado.
Lucas 1:80 Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel.
Yojanan (Juan) era hijo de un sacerdote, del linaje de Aarón. Como tal, se esperaba que sirviera en el Templo. Pero en lugar de verlo allí, se fue a vivir al desierto. La Biblia no da detalles de por qué terminó allí, pero podemos entenderlo por el contexto histórico de ese tiempo.
Yojanan (Juan) no era el único judío que vivía en el desierto. Había otro grupo de levitas y sacerdotes que se habían retirado allí debido a la corrupción del sistema religioso. En ese entonces los saduceos habían tomado el control del sistema del Templo, respaldados por los romanos, y lo corrompieron vendiendo los puestos principales.
Como reacción, un grupo de levitas fieles a YAHWEH (Jehová) se vio en la necesidad de huir al desierto, donde procuraban llevar una vida como YAHWEH (Jehová) manda. Este remanente fiel era conocido como los esenios, y muchos de ellos vivían en Qumrán, una comunidad esenia a la par del Mar Muerto. A pesar de estar en el desierto, su vida giraba en torno al agua: hacían baños rituales todos los días, antes de estudiar la Palabra y antes de comer. Los rollos del Mar Muerto fueron escritos por esta comunidad, y reflejan su interés en los últimos tiempos y en la llegada del Mesías.
Algunos creen que Yojanan (Juan) era parte de esa comunidad esenia, pero no se sabe con certeza si fue así. Algo que lo diferenciaba de ellos es la vestimenta: los esenios se vestían con una túnica blanca, pero Yojanan (Juan) llevaba otra, tal como la describe Mathyahu (Mateo).
Mathyahu (Mateo) 3:4 Y él, Yojanan (Juan), tenía un vestido de pelo de camello y un cinto de cuero a la cintura; y su comida era de langostas y miel silvestre.
Mathyahu (Mateo) no mencionó esto sólo como un dato excéntrico, sino como una señal profética. Recordaba a un profeta de antaño que vestía de forma similar.
2 Reyes 1:8 Ellos le respondieron: Era un hombre cubierto de pelo, con un cinturón de cuero ceñido a sus lomos. Y él dijo: Es Elías tisbita.
Este dato es significativo porque la Biblia describe a Yojanan (Juan) como el mensajero que llegó en «el espíritu y poder de Elías» a llamar al pueblo al arrepentimiento (Lucas 1:17; Malaji (Malaquías) 4:5). Yojanan (Juan) no se identificó a sí mismo como «Elías» (Yojanan (Juan) 1:19-27), pero Yahshúa (Jesús) sí lo hizo (Mathyahu (Mateo) 11:14; Mathyahu (Mateo) 17:10-12).
Mathyahu (Mateo) 11:13-14 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Yojanan (Juan). Y si queréis aceptarlo, él es Elías, el que había de venir.
En cuanto a los alimentos, Yojanan (Juan) comía miel silvestre, que probablemente se refiere a la miel que sale de las palmeras que crecen en esas áreas desérticas hasta hoy. Y las langostas no eran el animal crustáceo del mar, sino unos insectos similares a los saltamontes, que la Biblia cataloga entre los animales que se permite comer (Vayikra (Levítico) 11:20-23).
El llamado de Yojanan (Juan)
Otro punto que lo distingue de los esenios es que él no estaba apartado de la gente: predicaba en el desierto y en el río Jordán.
Mathyahu (Mateo) 3:5-6 Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región alrededor del Jordán; y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán.
Aunque estaba lejos de Jerusalén, hasta allá llegaban a oírlo.
Tal vez algunos pensaron que Yojanan (Juan) estaba desperdiciando su vida en el desierto, apartado y recluido; pero fue precisamente allí donde debía ir para cumplir su propósito (Yeshayah (Isaías) 40:3-5).
Mathyahu (Mateo) 3:1-3 En aquellos días llegó Yojanan (Juan) el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Porque este es aquel a quien se refirió el profeta Yeshayah (Isaías), diciendo: Voz que clama en el desierto: «Preparad el camino de Elohim (Dios), haced derechas sus sendas».
La gente estaba intrigada por este sacerdote que cambió un puesto de privilegio por una vida simple en el desierto. Por eso mandaron a preguntarle quién era. Conocían su identidad y su linaje, pero no entendían su misión.
Yojanan (Juan) 1:19-21 Este es el testimonio de Yojanan (Juan), cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Mesías. Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No.
Seguramente Yojanan (Juan) creció oyendo la historia de su nacimiento y las profecías que recibió con respecto al propósito de su vida. Pero lo más probable es que él mismo tuviera dudas de qué debía hacer. Dijo que no era «Elías», pero Yahshúa (Jesús) luego aclaró que sí era el profeta que vendría en «el espíritu de Elías», preparando el camino del Mesías (Mathyahu (Mateo) 11:11-14).
Mathyahu (Mateo) 17:10-13 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Y respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos. Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Yojanan (Juan) el Bautista.
A Yojanan (Juan) le costaba definir quién era y qué título podían darle, pero una cosa sí sabía: conocía su propósito. Esto fue lo que respondió.
Yojanan (Juan) 1:22-23 Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Él dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto. «Enderezad el camino de YAHWEH (Jehová)», como dijo el profeta Yeshayah (Isaías).
Esta respuesta no dejó satisfechos a los entrevistadores. Querían saber específicamente por qué razón bautizaba en el río Jordán en lugar del Templo.
Yojanan (Juan) 1:24-27 Los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿Por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta? Yojanan (Juan) les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.
Yojanan (Juan) aclaró que él no era el Mesías, sino sólo el precursor. Y la razón por la que bautizaba no era la purificación para el Templo, sino el arrepentimiento. Pero antes de hablar del llamado al arrepentimiento, veamos primero lo que representa el bautismo, de donde le vino su sobrenombre.
La inmersión o bautismo hebreo
La palabra «bautismo» viene del griego baptizo, que significa «empapar» o «sumergir». Esta palabra se usaba para describir el proceso de teñido, en el cual un objeto se sumerge en tinta, y ésta permea y cambia su color.
El acto de inmersión en agua se conoce en hebreo como Tevilá. El lugar especial donde se hace se conoce como Mikvá: una pequeña poza que debía cumplir con ciertos requisitos religiosos, el principal de los cuales era contar con agua corriente, no estancada. Casi todas las sinagogas contaban con una Mikvá, pero las principales se encontraban en Jerusalén, ya que todo israelita que quería entrar al Templo debía pasar primero por una inmersión ritual para estar en estado de pureza.
Muchos creen que Yojanan (Juan) «se inventó el bautismo», pero no es así. En la cultura bíblica hebrea ya existía el ritual de inmersión, y se usaba con varios propósitos.
- Limpieza ritual: cuando alguien estaba impuro (heb. Tamei), según la Biblia lo define, debía pasar por una inmersión ritual antes de poder entrar al Templo.
- Cambio de estado: cuando alguien se casaba, iniciaba un nuevo ministerio o se convertía al judaísmo, pasaba por las aguas de la Mikvá. Es el concepto de dejar atrás la vida pasada y entrar a una nueva vida (Yojanan (Juan) 3:5; Efesios 4:22-24).
- Arrepentimiento: es la inmersión que está vinculada con un arrepentimiento genuino, que marca el retorno a vivir como YAHWEH (Jehová) manda.
Este último era el bautismo de Yojanan (Juan). Su ministerio era llamar al arrepentimiento a una generación que se había desviado de los caminos de YAHWEH (Jehová). Por eso le llamaban «Juan el Bautista» (heb. Yojanan haMatbil).


